Subportada Ecología

La recogida de firmas por la paralización del proyecto de embalse de Biscarrués en el río Galligo supera las 7000

El proyecto ha sido recurrido en los tribunales y ahora se encuentra a la espera de sentencia. Mientras, la Coordinadora de Biscarrués de Riglos no para de sumar apoyos contra un pantano que acabaría con la vida y el paisaje de la zona y no mejoraría significativamente el sistema de riego
| 18 mayo, 2017 19.05 | Última modificación: 19 mayo, 14.15 horas
La recogida de firmas por la paralización del proyecto de embalse de Biscarrués en el río Galligo supera las 7000
Imagen de archivo de una protesta contra el pantano de la Coordinadora Biscarrués - Mayos de Riglos. Foto: Rojo y Negro.

La Coordinadora de Biscarrués-Mallos de Riglos ha alcanzado el primer objetivo de 5000 firmas que se había propuesto. Una avalancha de apoyos para frenar el proyecto de construcción del pantano en la comarca de Plana de Uesca. En menos de cuatro horas ya había conseguido este jueves 4000 firmas y ahora el siguiente escalón es alcanzar las 7500. A las 14.00 horas de este viernes, la cifra de personas firmantes superaba las 7000.

El proyecto que lleva amenazando desde hace más de 30 años a la población de la Galliguera ha sido recurrido en los tribunales y ahora se encuentra a la espera de sentencia. De momento, la Coordinadora no para de sumar apoyos, junto con los ayuntamientos de la zona y las cinco onegés más significativas del Estado, se suman las firmas de esta petición. Entre otras de las razones por las que exigen el descarte definitivo del pantano de Biscarrués se encuentran los 130 millones de euros que costaría. Una inversión que según la Coordinadora solo añadiría un promedio de 30 millones de m3 anuales de agua al sistema de riego. Una cifra exigua si se compara con los más de mil millones de m3 que proporciona la infraestructura existente y que por lo tanto no justifica la pérdida ecológica y humana que supondría.

Además, según la Coordinadora este proyecto no se se sostiene ni en el caudal necesario para su aprovechamiento ni legalmente ya que choca directamente con la Directiva Marco de Aguas. De esta forma, según esta directiva un embalse no debe considerarse nunca una forma de restaurar caudales ecológicos como sostiene el informe del proyecto.

En cuanto al apoyo recibido la Coordinadora ha valorado muy positivamente la contundente respuesta que ha tenido la propuesta en las redes sociales y esperan que la administración tome nota de la contundencia con la que la ciudadanía se está manifestando.

Asamblea en Ayerbe

Biscarrués

En este sentido, este pasado jueves se celebró en Ayerbe una asamblea a la que acudieron gran cantidad de socios de la coordinadora, vecinos y vecinas de todos los pueblos del Reino de los Mallos, alcaldes y concejales de Ayerbe, Murillo, Santolaria, Biscarrués, Riglos, empresarios de aguas bravas, trabajadores y trabajadoras.

Comenzó con la proyección de una presentación en la que se explicaron las características del proyecto y sus impactos, los que se consideran en el proyectos y los reales. Un tema que escandalizó a los y las participantes por el gran gasto que supone el proyecto del pantano.

Al mismo tiempo, se presentó una primera alegación en la que destacan argumentos como que el Estado va a realizar una expropiación forzosa, un desahucio en base a un interés general que no se entiende, ni se explica, ni se justifica. El negocio está en el hormigón, la obra se presupuesta en 140 millones de euros para no embalsar agua.

Existe otro negocio en la redacción de proyectos, “a la espera de la sentencia del juicio se han gastado 1,2 millones de euros en documentación ahora y más de cinco millones en redacciones anteriores a lo largo de 30 años”, sostienen desde la coordinadora.

“En este asunto la puerta giratoria es clara. El expresidente de la CHE Tomás Sancho tiene una consultora que es la que ahora redacta el proyecto de una obra que él impulsó hasta que lo echaron de la CHE por su imputación en el embalse de Santaliestra que fue descartado en los tribunales”, recuerdan.

“Nos están robando nuestro presente y futuro con dinero público, con el pretexto de unos objetivos que no se demuestra en ningún momento que la presa vaya a poder cumplir”, subrayan. A juicio de la coordinadora, “el objetivo de la presa de laminar avenidas, que, según sus datos, contabilizan hasta media docena por año,  y que no tienen ningún impacto aguas abajo, es ridículo y hay que desmontarlo, con datos actualizados. Según nuestros datos estas avenidas no llegan a dos por año de media”, matizan.

“Las supuestas hectáreas que se van a beneficiar no están cuantificadas. Es un sacrificio inútil”, destacan. Asimismo, la cota del pantano sube hasta 457 metros con una capacidad de 51 hectómetros, “que es más de lo que se presuponía, por lo que la cola de pantano llega hasta el rápido del embudo inundando todos los huertos de Murillo de Gállego, la playa, el molino, el puente de hierro de Santolaria, campos y granjas en Biscarrués”, aseguran.

Además, con este proyecto “se inutiliza totalmente el negocio del turismo de aventura en el momento en el que se produzca el primer embalsamiento”. También se reconoce que las compuertas de fondo por las que saldría el agua cuando no haya avenidas se colmatarán, se llenarán de sedimentos en poco tiempo como ha pasado con las del pantano de La Peña, el de Ardisa y éste pasará a ser un pantano convencional.

Otro de los argumentos eximidos desde la coordinadora es, que el pueblo de Erés “se queda rodeado de agua y hay propuestas escolleras en el lado del río porque reconocen que es un terreno malo geológicamente hablando y que puede haber un deslizamiento de ladera con el que todo el pueblo acabe dentro del pantano”.

Geológicamente, también se reconoce la inestabilidad de las laderas con sus muchos derrumbes. Es por ello que se toma la decisión de cambiar el tipo de presa pasando a ser una presa de hormigón que puede evolucionar como la presa de Montearagón, que necesitará ser totalmente recubierta de hormigón para evitar deslizamientos, “en definitiva se trata de construir una bañera”, esgrimen desde la coordinadora.

Por otro lado, las gravas para la construcción del pantano se extraen de todos los llanos de Biscarrúes y Erés que quedarían sin inundar, por lo que el perjuicio es total. Asimismo, el proyecto “no reconoce como afectados a las empresas de aguas bravas, ni de hostelería, turismo rural, etcétera, que pierden toda su capacidad de negocio”.

Del mismo modo y a juicio de la coordinadora, “el tiempo de estudio del proyecto es insuficiente, han tenido dos años para redactarlo y a los afectados se nos pide que en un mes lo estudiemos y aleguemos lo que consideremos necesario”.

Por todos estos motivos y ante esta situación, la Galliguera va a emprender una serie de acciones de tipo jurídico, técnico –con la elaboración de alegaciones, DIA, medio ambiente, arqueología, geología-, económico –con el cálculo de pérdidas y con ello mostrar la fuerza del territorio y demostrar la inviabilidad económica de los presuntos nuevos regadíos-, mediante la difusión y a través de la recogida de alegaciones.

18 mayo, 2017

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