Zaragoza en defensa de su arbolado: “Infraestructura vital que filtra contaminantes y regula la temperatura urbana”

En el marco del Día Internacional de la lucha contra el Cambio Climático, cientos de zaragozanas y zaragozanos se manifestaron por las calles de la capital bajo el lema: “Ni un árbol menos, ni un grado más”

En la tarde noche de este pasado viernes, 24 de octubre, varios centenares de personas recorrieron las calles de la capital bajo el lema: “Ni un árbol menos, ni un grado más”, en un contexto en el que la ONU acaba de confirmar que el 2025 se proyecta como el año más caluroso jamás registrado y en el que los niveles de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, resultado de nuestro modelo de producción y consumo sigue disparado .

“Nos encontramos en una situación grave en donde las altas temperaturas y los fenómenos meteorológicos extremos se van a agravar”, señalaban desde la Alianza por la Emergencia Climática de Aragón, integrada por numerosas entidades, colectivos y asociaciones.

Y explicaban que desde Zaragoza ante la proximidad de la nueva Conferencia de las partes sobre Cambio climático COP 30 que se celebrará en el mes de noviembre, “alzamos la voz para reclamar una urgente disminución de las emisiones a la atmósfera. No podemos seguir pensando en un modelo económico de crecimiento continuado cuando el planeta tiene unos límites, que estamos superando”.

“Pero a la vez alzamos la voz ante la necesidad de adaptar nuestra ciudad a las altas temperaturas, una ciudad que ve cómo desaparece su arbolado mientras el asfalto la convierte en una estufa de calor. Este verano hemos vivido una de las olas de calor más largas y mortales registradas. Hasta 44 °C en algunos barrios de Zaragoza y 125 muertes atribuidas a las altas temperaturas en Aragón”, recalcaban desde la la Alianza por la Emergencia Climática.

Subrayaban también que “un año más, los centros escolares se han convertido en hornos. Aulas con más de 30 grados en colegios e institutos vulnerando la normativa de seguridad laboral y poniendo en riesgo la salud del alumnado, profesorado y conjunto del personal de los centros. Ello ha originado que la Inspección de Trabajo de Zaragoza requiriera al Departamento de Educación del Gobierno de Aragón que adopte las medidas inmediatas que garantice la climatización de los centros educativos” de nuestro país.

“7.200 alcorques vacíos en nuestras calles y más de 500 en los centros escolares”

Ante esta realidad “y a pesar de que el Plan Municipal de Adapatación al Cambio Climático considera que una de las mayores amenazas para la salud de las personas son las altas temperaturas, el gobierno municipal decidió talar árboles en pleno verano, aumentando el calor asfixiante que de día y noche sufre la ciudad de Zaragoza”, recordaban.

“Los árboles no son decoración, son infraestructuras vitales: filtran contaminantes, amortiguan el ruido, capturan CO₂”, asimismo, diferentes estudios “confirman que la diferencia entre una zona con árboles o sin ellos puede ser de hasta 8 grados. Según un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona, un tercio de las muertes por calor en zonas urbanas podrían evitarse aumentando hasta el 30% la cobertura arbórea de las ciudades”, enfatizaban desde la Alianza por la Emergencia Climática de Aragón.

La ciudad de Zaragoza tiene “7.200 alcorques vacíos en nuestras calles y más de 500 en los centros escolares, es decir espacios en los que había un árbol que no ha sido repuesto. ¿Es esta la respuesta a la emergencia climática?”, se cuestionan.

La Alianza por la Emergencia Climática de Aragón denuncia las deficiencias de la política medioambiental en Zaragoza

Como el caso de las “talas indiscriminadas en remodelaciones urbanas con la justificación de que ya se plantarán otros árboles. Se ignora que un árbol joven tardará años en proporcionar la sombra que genera un árbol maduro”, o el “incumplimiento permanente de la Ordenanza de Protección del Arbolado Urbano. Lo vemos cada día en las obras que se realizan en calles, plazas y parques. Ello genera heridas en el árbol que provocará enfermedades, convirtiendo un árbol sano en un árbol inseguro que habrá que talar”.

“Podas agresivas que enferman y matan árboles. No siempre es necesario podar un árbol. Insuficiente inspección del arbolado inseguro y por tanto falta de la prevención necesaria de posibles accidentes”, son otras de las deficiencias denunciadas.

Las amenazas a espacios naturales como los Pinares de Venecia “un pinar resultado de plantaciones ciudadanas y que está en peligro por un proyecto injustificado de ampliación del Parque de Atracciones”, o la “falta de coordinación entre Urbanismo, Parques y Jardines e Infraestructuras, que repercute en que no se tiene en cuenta el arbolado maduro existente en nuestras calles y plazas, y que no se prioriza su protección”, también tuvieron su espacio de denuncia.

Finalmente destacaban la “falta de refugios climáticos que protejan a las personas más vulnerables en los momentos de olas de calor. Los pocos que hay, no son conocidos por la población, ni cuentan con los servicios ni los horarios adecuados, cerrados los fines de semana en los meses que más se necesitan”.

La salud de la población importa ¿también en Zaragoza?

Por todo lo anterior, la la Alianza por la Emergencia Climática demanda “de forma urgente” medidas como “un plan urgente y participativo contra las islas de calor. Es necesario reducir el asfalto y naturalizar la ciudad. Plantar más árboles y convertir las islas de calor en islas de frescor”.

“Proteger el arbolado existente y por lo tanto planificar el urbanismo priorizando su protección. Ni un alcorque sin árbol, todos los huecos vacíos, resultado de la muerte o necesidad de tala de un árbol deben ser plantados”, reclaman.

También exigen crear “zonas con agua y sombreados en aquellos lugares donde no se puedan plantar árboles”, y que los centros escolares y sus patios de recreo, así como las zonas de juegos infantiles “deben ser una prioridad: solicitamos un presupuesto que permita generar un sombreado en todos los centros escolares”.

Solicitan “apoyo a la rehabilitación de centros escolares y viviendas con el objetivo de mejorar el aislamiento y mejorar el confort. Cada remodelación de una calle debe incorporar la sustitución del asfalto por pavimento reflectante para evitar que la ciudad se convierta en una estufa de día y de noche”, y también reivindican “refugios climáticos de proximidad, ampliando los horarios actuales y los servicios que ofrecen para que puedan proteger a las personas más vulnerables”.

“No estamos aquí solo por los árboles. Estamos aquí por la salud, por la justicia climática, por el derecho a vivir en una ciudad habitable. Ignorar esta emergencia no es solo irresponsable, es una falta grave de ética institucional”, aseguran.

“Por eso gritamos alto y claro: ¡Ni un árbol menos, ni un grado más! ¡Frente a la ciudad espectáculo queremos una ciudad para vivirla: queremos sombra, queremos vida, queremos que se prioricen las necesidades de la población”, concluyen desde la Alianza por la Emergencia Climática en Aragón.

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