XXI Marcha contra la macrocárcel de Zuera: combatiendo la enfermedad penitenciaria

Este domingo, 24 de marzo, tuvo lugar otra edición más, la vigesimoprimera, de la Marcha contra la macrocárcel de Zuera, convocada por la Iniciativa contra las macrocárceles. Otro año de duro clima en un parking de asfalto del centro penitenciario donde brota la solidaridad con las personas presas.

El sonido de la txalaparta abrió los actos de la XXI Marcha contra la macrocárcel de Zuera | Foto: Judith Iglesias

Aunque existen muchas iniciativas similares en diferentes puntos del Estado, sería conveniente elaborar una guía para principiantes, con un toque de diagnóstico y propuesta de curas. Empezando por entender que, como nos decían en el manifiesto de este año, la cárcel es una enfermedad social. Los síntomas de la enfermedad son: una política penitenciaria que deshumaniza al interno y que lesiona los derechos de los familiares con centros aislados de la civilización.

Encontramos un escenario de escasa dotación presupuestaria, de continuos parches que a nadie benefician (ni siquiera a los propios funcionarios) y de prácticas irregulares de las que nunca se habla. Frente a esto un grupo de personas proponen la visibilidad como primer tratamiento del problema.

Se comparte el diagnóstico en las jornadas previas, que en este caso tuvieron lugar el día anterior a la Marcha en el CSO Kike Mur. Aparte de ser una jornada de convivencia, que empezó con una comida vegana y elaboración de pancartas, es una mirada a la miseria penitenciaria de diferentes maneras.

Se dio cabida a un caso local tan grave como es el de los 6 de Zaragoza, con desproporcionadas condenas a militantes antifascistas. También se proyectó el documental "Philomena Franz. Mi Holocausto". Un estremecedor testimonio en primera persona sobre el exterminio de la comunidad romaní por los nazis. Concluyó la jornada con la emotiva Un cigarrito p'al chape. Obra de teatro desde Bilbo basada en hechos reales de la cotidianidad del talego que puso la carne de gallina al público.

Pero toda enfermedad, las sociales también, requieren la presencia de quien quiere evitarlas o eliminarlas si fuera posible. Así que el domingo varias decenas de personas se plantaron, con el habitual tiempo desapacible (y es que parece que Zuera esté pensada para garantizar mal tiempo) lo que no impidió desplegar pancartas, montar zona infantil, escenario y puestos de material y avituallamiento.

Recibió a la marcha el sonido de la txalaparta. Este año con un autobús que casi se llenó y asistentes de varios puntos de Aragón, Catalunya y Euskal Herria. No faltaron las bicis, porque el tiempo es lo de menos, y todos los años siguieron fieles a su cita las ciclistas a las que el cierzo no para y que trajeron su mensaje solidario.

Desde primera hora volvió el tratamiento efímero de Radio Hawaii, emisora que lanza las voces de personas solidarias por encima de los muros un día al año. Con un poco de humor, música e información. A la vez que lleva lo que sucede fuera a las ondas hacia dentro.

A lo largo del día se sucedieron los actos con presentación de casos represivos y muy importante fue la presentación de Salud y libertad, una iniciativa para denunciar las condiciones de salud dentro de las prisiones del Estado. En Zuera saben bien de ello, como se ha denunciado ya en numerosas ocasiones.

Lü de Lürdes aportó con sus narraciones un poco de luz a la grisura del talego. Varios cuentos sobre iguales y desiguales, mirada cálida y con mensaje. Durante toda la jornada, se intentó paliar la soledad de las personas presas con decenas de postales que se enviaron a personas que las remitentes no conocen. Es lo de menos. Unas palabras amables hacen más que días enteros de trato áspero.

Y hubo música. Desde la improvisada en euskera y castellano hasta concluir con el hip hop de Zorro Negro desde Sieso y el toque de humor rapero de Gadugi.

Quizá la enfermedad penitenciaria no desaparezca de repente. Pero quienes intentan hacerla patente y evitarla volverán. Para más instrucciones, ideas y posible cura en la XXII Marcha contra la macrocárcel.

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