En las últimas semanas se han incrementado las noticias sobre la proliferación del número pisos turísticos en la ciudad de Zaragoza “subrayando su relación directa con problemas de convivencia con los vecinos y vecinas, ruidos excesivos y a deshoras, además de falta de limpieza en dichas zonas”, explican desde el Sindicato de Inquilinas de Zaragoza. Todo ello “pone de manifiesto públicamente algo que desde las organizaciones del movimiento por la vivienda venimos denunciado reiteradamente: el modelo económico predominante reduce el derecho a la vivienda digna en beneficio de un negocio en manos de especuladores y rentistas”.
Los trastornos denunciados por los vecinos y vecinas “además de ser intolerables, se originan por el impulso de una actividad económica que acelera procesos de gentrificación en el centro de las ciudades o el considerable encarecimiento del precio de la vivienda (tanto de alquiler como de compra) y la conversión de nuestros municipios en ‘parques de atracciones para turistas’. Siendo estas cuestiones las consecuencias más tangibles del modelo económico y social basado en la especulación inmobiliaria”, recalcan.
Los problemas con las Viviendas de Uso Turístico (VUT) son ya patentes en Zaragoza y “muy preocupantes en el Pirineo”, y fuera del país, “existen hace tiempo y son comunes en ciudades como Barcelona y Madrid, además de en les Illes Balears y Canarias”, como ejemplo de lugares más afectados. “Son una consecuencia de la apuesta por la vivienda turística como forma de lucro mediante rentas rápidas por parte de los propietarios”.
Desde el Sindicato de Inquilinas de Zaragoza, señalan que “es necesario recalcar que si bien la mayoría de las Viviendas de Uso Turístico pertenecen a pequeños propietarios, en estos años se han creado empresas como Dos Torres Apartamentos y 18 Torres, acumulando 30 y 22 pisos respectivamente, ya solo en Zaragoza ciudad, con una actividad económica especialmente dedicada a ello. Suponiendo la muestra más exagerada de la economía de rapiña que se genera en torno a esta figura”, enfatizan desde el entidad social.
“De igual manera, no hay que pasar por alto que plataformas como Airbnb ofrecen alojamientos turísticos entre las que incluyen habitaciones, inflando así la bolsa de pisos destinada a un fin meramente comercial. Con ello, incrementan directamente de forma alegal la vivienda, que deja de poder ser usada como tal para satisfacer las necesidades habitacionales en favor de destinarla a la obtención de rentas. Es decir, dejamos de tener acceso a inmuebles para vivir porque los arrendadores prefieren lucrarse alquilando sus propiedades a turistas”, denuncian desde el Sindicato de Inquilinas de Zaragoza.
En Aragón “no se ha racionalizado de ninguna manera la implantación de los apartamentos y viviendas de uso turístico y sospechamos que esta problemática se encuentra muy lejos de ser una preocupación de las instituciones”, aseguran desde la entidad de defensa de la vivienda, “al contrario, existe una apuesta clara e interesada por este modelo de ciudad que pasa por poner la alfombra roja al rentismo”, recalcan.
“Ante esta realidad insostenible”, desde el Sindicato de Inquilinas de Zaragoza “nos oponernos y reclamamos medidas políticas urgentes que consideramos indispensables a fin de recuperar la ciudad principalmente para sus habitantes, como son la limitación de la implantación de este tipo de usos a la vivienda, como ya han hecho Ciutat de Mallorca o Santiago de Compostela, y la construcción de vivienda pública asequible. Pasos indispensables y probados como posibles, aunque no suficientes para garantizar el derecho a la vivienda digna. Lucha en la que continuaremos inmersos”, concluyen.

