Las personas allí reunidas, unas 120 según las convocantes, querían expresar el descontento existente frente a la inminente concesión de las obras de construcción de la Telecabina, y el deseo de la sociedad civil de paralizar este proyecto que se considera que tendrá un impacto negativo para el municipio de Benás.
En la concentración, organizada espontáneamente por los grupos vecinales de la localidad el día de antes, se explicaron de forma resumida para el público asistente los motivos por los que se oponen a este proyecto. Entre estas motivaciones se incluyen la dudosa viabilidad económica del proyecto, que puede llevar a la quiebra al ayuntamiento; la falta de planificación respecto a la explotación de la telecabina y los problemas que ello pueda acarrear; el impacto que esta infraestructura pueda tener en el desarrollo urbanístico de la localidad y el precio de la vivienda; el impacto ambiental de la obra y los riesgos para la seguridad de los usuarios por no haberse diseñado correctamente las medidas de rescate y salvamento.
Por todos estos motivos, y ante la inminencia de la concesión de las obras a la empresa constructora que se encargaría de la ejecución de las obras, el pueblo demanda al ayuntamiento la paralización de las mismas, el replanteo del proyecto para convertirlo en un plan con menor impacto como podría ser la implantación de un sistema de transporte con autobuses lanzadera de tipo eléctricos, o la devolución de la subvención obtenida a través de los fondos Next Generation.
Comunicado vecinal
Las vecinas y vecinos de la Val de Benás que han impulsado la protesta, ha remitido un comunicado a AraInfo, en el que afirmar organizarse para "manifestar su malestar y desacuerdo frente a la construcción del Telecabina, debido a la inminente adjudicación definitiva a una empresa licitadora para la construcción del telecabina" En su comunicado señalan que el motivo de esta oposición al proyecto es "tanto económico como ecológico y logístico".
"En lo económico no se ha hecho un estudio de viabilidad para la gestión del telecabina, nadie sabe qué horarios mantendría, que precios o cual es el coste del mantenimiento", sostienen. Y se preguntan, "¿invertiría alguien su dinero en un proyecto así?", al mismo tiempo que recuerdan que "la gestión la asumirá el ayuntamiento y por tanto su déficit".
"Se asume que el dinero lo proporcionan los fondos Next Generation pero la obra no cumple ninguno de los requisitos solicitados por Europa para dicha concesión, por lo que nos arriesgamos a pagar el coste con intereses e hipotecar así los presupuestos del Ayuntamiento para los próximos años, es decir, menos servicios para los habitantes. Por no señalar que esos millones vendrían muy bien para aportar servicios a todo el valle como una línea de autobús eléctrico", añaden.
En lo medio ambiental, punto muy importante para recibir los fondos europeos, "tampoco se cumplen los requisitos", sostienen. "Las pistas de acceso para la evacuación en caso de avería no están recogidas en el informe de impacto ambiental, la estación de salida está en zona inundable de flujo preferente", explican en el comunicado. También apuntan al "impacto visual de tener pilonas de 19 metros a menos de 300 metros del casco histórico de la localidad".
Además creen que "logísticamente es un quebradero de cabeza que nadie ha resuelto, con los habituales sobrecostes a los que nos tienen acostumbrados estos megaproyectos". A la par que explican que "no hay estudio del viento competente (más allá de una media anual), no hay estudios geotécnicos de las pilonas intermedias, la ubicación de Cerler es una morrena rellena que supone una nueva obra, no hay parking proyectado en la estación de salida en Benasque y para colmo la ubicación de llegada en Cerler está tan lejos de las pistas que no supone ningún ahorro de tiempo para los usuarios que vayan a las esquiar".
Este grupo de vecinos y de vecinas de la localidad altoaragonesa recuerdan que "incluso el actual alcalde y su grupo presentaron en su momento 28 alegaciones al proyecto y se opuso durante la campaña electoral". Aunque lamentan que "ahora es su máximo valedor". En opinión de este colectivo el empecinamiento en realizar este proyecto, "sólo se entiende porque hay un interés paralelo que no es tanto la utilidad del telecabina, sino la construcción de 1.100 viviendas alrededor del mismo".
"Ya hemos visto cómo la búsqueda del crecimiento económico rápido a través del ladrillo ha destruido parajes naturales irreparables en toda la península, perdiendo muchos de ellos su valor turístico asociado. No caigamos en los mismos errores", concluye el comunicado.
Vivienda Digna Benasque también muestra su malestar con el proyecto
Desde el colectivo ‘Vivienda Digna Benasque’ recuerdan que "este proyecto promueve la construcción de 1.100 viviendas, que triplicarán el casco urbano del municipio, con las graves implicaciones ecológicas y sociales que esto conlleva". Por ejemplo, explican, acabaría "con una de las barreras naturales del municipio frente a incendios", y acrecentaría aún más "el problema de especulación en la vivienda".
El colectivo manifiesta un profundo malestar, ya que los 15 millones de euros, de los fondos europeos Next Generation, podrían haberse dedicado "a fines mucho más beneficiosos para la comunidad y la sostenibilidad" de la Val de Benás. Este grupo de activistas por el derecho a la vivienda creen que ese fines podría ser el transporte público eléctrico, los servicios comunitarios o la propia vivienda. Pero, lamentan, "tristemente se ha optado por el proyecto más lucrativo pero menos beneficioso para todas las personas que habitan el valle y para el medioambiente". Finalmente "apelan al sentido común de las administraciones que aún pueden escuchar a las personas que se manifiestan y pueden poner fin a este proyecto".

