La Asociación SOS Ribagorza ha recaudado en dos semanas los fondos necesarios para oponerse judicialmente a la telecabina Benás-Sarllé (en aragonés de transición o patués) o Benasque-Cerler (en castellano de Aragón), mediante un crowfunding en el que han participado más de 100 personas. Así, se ha presentado ya el recurso contencioso administrativo correspondiente ante el Juzgado de Uesca.
“Se ha presentado este recurso porque la construcción de esta telecabina no tiene ninguna repercusión positiva ni para el municipio, ni para la mejora de la estación de esquí, ni para el medio ambiente, solamente contribuye a dañar el patrimonio cultural y natural del bosque de la Mosquera, el paisaje desde Benasque a Cerler, y abre el camino para la quiebra del presupuesto del municipio”, aseguran desde SOS Ribagorza.
Desde la asociación entienden que “este proyecto, además de no ser subvencionable por los fondos Next Generation, tampoco cumple ni con las garantías legales ni con las técnicas para su ejecución”.
“Durante meses, hemos intentado, al igual que un numeroso grupo de vecinos y asociaciones, que los fondos que se entregaron para fomentar la movilidad entre Benasque y Cerler, para disminuir el CO2 por efecto del tráfico rodado y mejorar el destino turístico, se emplearan en la creación de un servicio público de autobuses eléctricos que podría utilizarse también entre otros puntos del valle. Esta idea también fue apoyada por el grupo del PSOE del Ayuntamiento de Benasque, pero el consistorio, a fecha de hoy, no la ha querido contemplar, aún a riesgo de perder los fondos”, enfatizan.
A juicio de SOS Ribagorza el proyecto “tampoco cumple con los requisitos medioambientales necesarios para poder recibir los fondos Next Generation. Además carece de un estudio geotécnico completo. No hay estudio de viabilidad económica, a pesar de que su gestión recaería sobre el Ayuntamiento durante 10 años. No hay plan de evacuación en caso de avería. No existe un parking para el acceso desde la estación de salida de la telecabina, lo que podría colapsar el pueblo. La estación de salida se encuentra en una zona inundable de flujo preferente. No se conecta con la siguiente instalación de la estación de esquí y crea un cuello de botella con el siguiente remonte. Y además, el 50% del presupuesto debería ser gastado antes del 31 de diciembre de 2024 siendo que todavía no se ha licitado la obra”, detallan.

Ante esta situación, entienden que el Ayuntamiento de Benás “se va a ver abocado a devolver los fondos con intereses y, la vecindad y turistas no van a poder disfrutar de una solución para la movilidad en el valle a través de un servicio público de autobuses eléctricos”.
En este sentido, recuerdan “a modo de información, que el actual alcalde presentó inicialmente desde su grupo 28 alegaciones al proyecto, pero en estos momentos lidera su construcción, en contra de lo que prometió en campaña electoral, al parecer por intereses especulativos”. También Aramón, la empresa público-privada del Gobierno de Aragón e Ibercaja “presentó alegaciones en relación a la mala ubicación de la estación de llegada tanto por problemas técnicos de seguridad como por estar alejado de la actual estación de esquí”.
Así mismo, desde SOS Ribagorza recuerdan también que “varios europarlamentarios ya han puesto en duda la posibilidad de utilizar los fondos europeos Next Generation para este proyecto por entender que no respeta las premisas impuestas por Europa en relación al respeto al medio ambiente”.
Finalmente, desde la Asociación SOS Ribagorza animan “a todos los vecinos y vecinas, y a los que ven con preocupación y perplejidad lo que se está proyectando, a que soliciten información acerca del proyecto, a pesar de que el PP-PAR que gobierna en el consistorio votó en contra de la moción presentada por el grupo del PSOE para convocar una reunión informativa”.

