Vecinos y vecinas de la zaragozana calle Conde Aranda viven una pesadilla desde hace meses. Según denuncian a AraInfo quienes residen en la zona estas concentraciones fascistas, que se iniciaron en noviembre del pasado año alentadas por PP y Vox, y aunque han perdido mucho fuelle, siguen generando "un ambiente hostil y ruidoso" que "impide el descanso y altera la tranquilidad del barrio".
Una vecina, que prefiere mantener el anonimato por miedo a represalias, comenta: “Es insoportable. Llevan megáfonos y no paran de gritar e insultar. Si hay algún evento deportivo, como los Juegos Olímpicos o un partido de fútbol importante, o si hace demasiado calor, entonces no vienen. Pero en cuanto se dan las condiciones, vuelven con sus cánticos y consignas”. La vecina asegura que las personas que se concentran, aunque no son muy numerosas, hacen suficiente ruido como para molestar a toda la comunidad.
Quienes viven en el barrio han acudido a la policía en varias ocasiones, pero la respuesta ha sido "decepcionante". Según las autoridades, al tratarse de un grupo menor a veinte personas, no están obligadas a solicitar permiso para concentrarse, por lo que la policía no puede intervenir. "Es frustrante porque aunque sean menos de veinte, el ruido que hacen es insostenible, y la sensación de incomodidad en el barrio es permanente", afirma.
Lo que más preocupa a la comunidad es la actitud agresiva de estos ultraderechistas cuando alguien se atreve a pedirles que bajen el volumen o que se retiren. En más de una ocasión, aquellas personas que han intentado dialogar con el grupo han sido insultadas y recibidas con actitudes hostiles. "Tenemos miedo de que si seguimos quejándonos, nos tomen como objetivo. No hay manera de dialogar con esta gente", relata.
A pesar de las constantes quejas, hasta ahora no se ha tomado ninguna medida efectiva para poner fin a estas concentraciones ultraderechistas que perturban la paz del vecindario. Quienes habitan la zona piden a las autoridades que hagan algo, especialmente cuando, como en este caso, generan molestias significativas para el entorno.
Mientras tanto, quienes viven en Conde de Aranda esperan, entre la frustración y la impotencia, que la situación se resuelva. "Queremos volver a tener tranquilidad en nuestras casas", concluye bastante desesperada esta vecina.




