Una "desproporcionada" actuación policial irrumpe en un acto autorizado de la HOAC en el zaragozano barrio de las Delicias

"Con ánimo represivo", provocando "un clima de temor e indefensión". Así describen la intervención de los agentes los testigos que acudieron el pasado viernes al cierre de campaña “Cuidar el trabajo, cuidar la vida” de la Hermandad Obrera de Acción Católica. En el evento participaban personas mayores vulnerables y familias con menores de entre 3 y 12 años, que sufrieron síntomas de ansiedad. La actuación policial se saldó con varias identificaciones y registros a personas racializadas y a uno de los artistas, y con una queja al Defensor del Pueblo.

Momento en el que los agentes identifican a Daniel Antón, vocalista de Crebazando Muros y militante de la JOC.

Nadie de las personas presentes podía imaginar que la tarde del viernes 13 acabara como acabó en el zaragozano barrio de las Delicias. La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Zaragoza celebraba el cierre de su campaña “Cuidar el trabajo, cuidar la vida” con diversos actos lúdicos en la zona del Jardín Vertical de la calle Delicias. Todo, en un ambiente, tranquilo, participativo y respetuoso.

El acto consistía en una "reflexión pública sobre los cuidados en el trabajo", un pequeño concierto de un cantautor —el vocalista del grupo aragonés de folk combativo Crebazando Muros— y el "reconocimiento del trabajo de las personas cuidadoras" a través de varias representantes de la Asociación de Trabajadoras del Hogar y de los Cuidados. "El público era reducido, compuesto en su mayoría por personas mayores y familias con menores de entre 3 y 12 años", detalla la HOAC en un comunicado.

En ese contexto, la jornada se vio abruptamente interrumpida por la llegada inesperada de la Policía española. Dos furgones y un coche patrulla de los que descendieron más de una decena de agentes que comenzaron a identificar y registrar a diversas personas racializadas que se encontraban en el lugar presenciado el acto de la HOAC.

Ante esto, Daniel Antón, vocalista de Crebazando Muros y militante de la Juventud Obrera Cristiana (JOC) de Aragón, quien estaba actuando en ese momento, denunció desde el micrófono el "racismo institucional", destacando que es "algo cotidiano" que ocurre en el barrio de Delicias. Tras completar las identificaciones y registros de las personas racializadas, la policía se retiró. Pero unos quince minutos después, los furgones regresaron "agravando la situación", denuncia la HOAC. En esta segunda intervención, los agentes se dirigieron directamente al escenario, indicando que iban "a por el cantante".

“Esto no es algo puntual, es algo que ocurre todos los días”

En declaraciones a AraInfo, Antón relata detalladamente lo sucedido: “Estábamos en el acto y, cuando estaba yo cantando, de repente aparecieron tres furgonetas de la Policía que pararon en medio de la plaza y salieron generando mucho malestar e interrumpiendo totalmente la actuación. Salieron de manera muy violenta a registrar a un montón de gente que había en la plaza, la mayoría de gente a la que fueron era gente racializada que no estaba haciendo absolutamente nada ni estaban generando ningún problema. Incluso había gente en los bancos que, como había visto que había un concierto, estaba viéndonos. Yo me había fijado que había unas chicas que estaban allí grabando porque les estaba encantando la actuación y de repente la policía les empezó a registrar".

Según explica Antón, la actuación policial "influyó incluso a la gente que estaba disfrutando de la actuación" y "se generó muchísimo mal rollo y mal ambiente". Desde el escenario, afirma que "no sabía qué hacer". "El público, todo el mundo, se quedó ralladísimo, mirando a ver qué pasaba, preguntando… Porque la policía generó un alboroto increíble en la plaza sin razón aparente".

Antón incide en que este tipo de incidentes en el barrio de las Delicias "no son algo puntual, es algo que ocurre todos los días". Según explica, "por esa plaza y la calle Delicias constantemente está la policía registrando a gente racializada sin razón aparente". Él mismo ha sido víctima de esta represión, y así lo expresó durante el acto. "Lo dije por el micrófono, que esto era una cosa que, lamentablemente, ocurría todos los días en el barrio y que, de hecho, habíamos denunciado desde la Red de Apoyo Delicias alguna vez, lanzamos una campaña, hicimos hace poco un pasacalles reivindicando esto. Es increíble el acoso policial que se vive en las calles y el malestar que generan".

En ese momento, Antón dijo por el micrófono "que esto era el pan de cada día, que era lamentable porque, lejos de solucionar los problemas, genera más sensación de inseguridad, malestar… Y de hecho la gente del público lo empezó a apoyar diciendo lo que estaba generando". "Les pregunté a los policías desde el micro qué delito se estaba cometiendo para que vinieran a actuar e interrumpir toda esta actividad de repente. Entonces la policía en ese momento no hizo nada, se fueron sin decir nada". Sin embargo, la situación no terminó ahí. Según detalla, cuando continuaron el acto, "justo cuando acababa de subir al escenario, volvieron a aparecer las tres furgonetas de antes y la policía se plantó delante del escenario mientras yo estaba arriba tocando. Me dijeron que bajara y que les entregara la documentación".

Antón cuenta que intentó dialogar. "Les pregunté si había habido algún problema. Me respondieron que les había insultado, faltado al respeto. Yo les dije que eso era una mentira. Me dijeron que bajara, que iba a tener muchos problemas. Yo bajé, les di la documentación". El artista describe un "trato hostil" por parte de los agentes. "El policía que me dijo que bajara estaba muy violento verbalmente desde el principio. Diciendo que es que no se podían permitir estos insultos y estas faltas de respeto. Yo les volví a insistir en que no había hecho nada. Entonces me dijo en tono amenazante: 'Te vas a venir tú conmigo allí y vamos a hablar a solas'. Me lo dijo tan amenazante que ya sospechaba que me quería agredir físicamente cuando nadie lo viera".

Ante la negativa de Antón a ser llevado a otro lugar, la actuación policial se endureció. "Le dije que lo sentía, pero que no tenía razón para irme y que me contara lo que me tenía que decir ahí. Fue entonces cuando me empezaron a agarrar entre varios policías de los brazos. A tirarme con fuerza para sacarme de ahí, de debajo del escenario, donde estaba". La reacción del público fue inmediata. "La gente empezó a gritar que pararan, que no había ninguna razón para hacer eso. Los policías tiraron de mí de manera violenta, de los brazos, para sacarme. La gente les gritó: 'Fuera, fuera', mientras les pedían que pararan, que cesaran, ya que no había ninguna razón de ser".

Lejos de rebajar el tono, el operativo policial se intensificó. "Incluso formaron un cordón policial, entre diez y quince policías, para que no pasara la gente y me llevaran a mí hacia afuera". Durante el altercado, el agente principal continuó con las acusaciones contra Daniel Antón. "El policía mencionado anteriormente continuó diciendo todo lo que había hecho, y yo le insistí en que no había faltado el respeto ni había insultado a nadie, que simplemente había dicho una verdad. Él me dijo que me callara, que no quería hablar conmigo, que me iba a cagar". Finalmente, los agentes se retiraron, y Antón pudo concluir el acto. "Se fueron y pudimos terminar de aquellas maneras. Sospechamos que incluso nos pueden poner una multa, pese a todo el malestar que generaron", advierte dados los precedentes de la conocida como Ley Mordaza, una ley que acaba de cumplir diez años de vulneraciones de derechos humanos.

“Los agentes empujaron a varias personas mayores, algunas con bastón, madres con niños de corta edad que acabaron llorando y posteriormente sufrieron síntomas de ansiedad. Formaron un cordón policial que impedía ver qué hacían con el cantante”

Rafa Nogués es el presidente de la HOAC de Zaragoza, y fue testigo de todo lo que aconteció el viernes 13 en el barrio de las Delicias. También ha hablado con AraInfo para explicar los hechos. "En una primera actuación, la Policía irrumpe en la zona con dos furgonetas que acceden por la calle Delicias y un coche patrulla por la calle Caspe. Se dirigen hacia un grupo de personas, algunas de ellas racializadas, que escuchan o presencian el acto, y procedieron a identificarlas y registrarlas". Según apunta, la actuación policial "produjo un clima de tensión y miedo, especialmente entre los niños y niñas que asisten con sus padres y madres a la fiesta, algunos de los cuales acabaron llorando y posteriormente sufrieron síntomas de ansiedad como vómitos o dificultad para dormir".

Nogués denuncia que la situación se "agravó" cuando "más tarde volvieron tres furgones policiales y se dirigieron directamente al escenario, indicando que iban ‘a por el cantante". Según relata, "varios asistentes intentamos explicar a los agentes que el artista solo había hecho un comentario sobre la frecuencia de este tipo de actuaciones policiales contra personas racializadas en el barrio, sin insultar ni alterar el orden".

A pesar de este intento de mediación, Nogués cuenta que "los agentes empujaron a varias personas mayores, algunas con bastón, madres con niños de corta edad, y formaron un cordón policial que impedía ver qué hacían con el cantante, al que retuvieron brevemente". "Durante todo este procedimiento, ningún agente se identificó, a pesar de que se les solicitó expresamente, y no ofrecieron explicación clara ni justificada para su intervención, más allá de la afirmación sin fundamento de que el cantante había ‘insultado’ a la policía", lamenta el presidente de la HOAC de Zaragoza.

Nogués concluye señalando que, para las personas allí presentes, "la actuación fue claramente desproporcionada" lo que generó "un clima de temor e indefensión". "Especialmente grave fue por la presencia de menores y personas mayores vulnerables. La sensación general entre las y los asistentes fue de injusticia. Un uso de fuerza con ánimo represivo, más aún cuando todo se desarrollaba en un entorno pacífico, legalmente autorizado y con una clara vocación comunitaria y social", subraya el presidente de la HOAC de Zaragoza. En consecuencia, han presentado una queja formal ante el Defensor del Pueblo pidiendo que se investigue la intervención policial.

Numerosas muestras de apoyo

Tras los hechos ocurridos, vecinas y vecinos del barrio de las Delicias y de otros barrios de Zaragoza, así como colectivos y personas de diversos puntos del Estado han mostrado su solidaridad y apoyo tanto a la HOAC y a Daniel como a las personas asistentes, condenando la actuación policial.

Asimismo, el escrito presentado por la HOAC de Zaragoza, ha sido respaldado por el Consejo de Acción Católica, la Asociación Acción Católica General, el Movimiento Rural Cristiano, el Movimiento de Profesionales Cristianos, la Delegación de Pastoral Obrera, Mujeres y Teología de Zaragoza, la Fundación Mesa por la Hospitalidad y la Juventud Obrera Cristiana (JOC). Precisamente, la JOC ha denunciado la "criminalización de los barrios obreros" y se suma a las muestras de "solidaridad" con la gente de la HOAC y el militante identificado el pasado viernes.

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