Alrededor de centenar y medio de personas mostraron este pasado sábado su “indignación y desacuerdo ante la instalación de una planta de biogás en el término municipal, junto al monasterio del Pueyo” en la plaza del mercado de Balbastro.
Vecinos, vecinas y miembros de diferentes grupos políticos locales mostraron su rechazo “ante esta instalación y las políticas relacionadas con las granjas de porcino”, en una convocatoria de el “Grupo Ecologista de Barbastro”, en el marco de la iniciativa estatal “Stopbiogás ¡Ni en tu pueblo ni en el mío! ”.
“Nos organizamos para decir basta y exigir la paralización inmediata de todos los proyectos de macro-plantas de biogás y biometano, tanto en tramitación como ya aprobados. Esta jornada de lucha, impulsada por la red estatal StopBiogás, denuncia un modelo que devasta el medio rural, degrada el territorio y pone en riesgo la salud de las personas, fomentado sin transparencia y sin escuchar a la ciudadanía”, aseguraban en su comunicado desde el grupo ecologista.
“Las macro-plantas de biogás y biometano están siendo presentadas como instalaciones verdes o circulares, cuando en realidad son grandes instalaciones industriales contaminantes, que reciben y procesan residuos como purines, lodos de depuradora, restos orgánicos urbanos, restos agrícolas, subproductos de mataderos o incluso cadáveres animales. De estas plantas se obtiene un residuo tóxico: el digestato, que contiene metales pesados, bacterias resistentes, fármacos veterinarios, nitratos y otras sustancias contaminantes. Su esparcimiento o almacenamiento inadecuado puede generar focos de contaminación en suelos, acuíferos y atmósfera, provocando olores insoportables, proliferación de insectos y aumentando los riesgos para la salud pública”, denuncian desde el ‘Grupo Ecologista de Barbastro’.
A su juicio, “lejos de fomentar una economía circular, estas macro-plantas necesitan un flujo constante y creciente de residuos para ser rentables. Esto refuerza el modelo agroindustrial contaminante, especialmente el de la ganadería intensiva. En muchos territorios, se están promoviendo nuevas macro-granjas bajo la excusa de que los residuos serán procesados en macro-plantas de biogás. Esto crea un círculo vicioso que multiplica la contaminación: más animales, más residuos, más digestato, más emisiones. El biogás se convierte en la coartada para legalizar la expansión de un modelo insostenible. Estos proyectos no generan beneficios reales para los pueblos: crean poco empleo, deterioran los recursos naturales, desvalorizan las viviendas y dificultan un modelo rural sostenible. Son financiados con dinero europeo y cobran créditos de las emisiones generadas por otras industrias. Se quedan con la plusvalía y nos dejan la mierda”, enfatizan.
“Además, la tramitación de los proyectos se realiza con total opacidad y sin participación vecinal. Se aprueban con evaluaciones ambientales incompletas o sesgadas, y se financian con fondos públicos bajo promesas falsas de sostenibilidad”, recalcan.

Aragón la tocilandia del sur de Europa
En 2023, Aragón consolidó su liderazgo como el país del sur de Europa con la mayor cabaña de ganado porcino, registrando 9,9 millones de cabezas. “Gracias al PP, Vox y PAR, las granjas en régimen intensivo de Aragón ya no tienen límites en la Ley de Agricultura Familiar de Aragón. Ni de cabezas de ganado ni de distancia entre explotaciones. Hasta la reforma, las granjas aragonesas tenían 720 unidades de ganado mayor (UGM) como capacidad máxima y al menos un kilómetro de distancia entre explotaciones”, aseveran desde el ‘Grupo Ecologista de Barbastro’.
“Hay una gran vulnerabilidad de los municipios por la falta de normativas que controlen la proliferación de microgranjas, grandes plantas de biogás y otros macroproyectos supuestamente verdes con alto impacto en los territorios. Hay que hacer frente al lobby de las integradoras, políticas que limiten y reduzcan la producción de carne, macro granjas y grandes empresas cárnicas que contribuyen a la contaminación y a la explotación de los trabajadores”, recalcan.
Exigen la paralización de proyectos de biometano
El ‘Grupo Ecologista de Barbastro’ reivindica “la paralización inmediata de todos los proyectos de macro-plantas de biogás y biometano en tramitación o/y aprobados. Una transición hacia un modelo energético justo y descentralizado, centrado en el autoconsumo, la eficiencia energética y las renovables verdaderamente sostenibles, sin convertir a los pueblos en zonas de sacrificio”.
Asimismo, solicitan “una gestión de residuos responsable y en origen, basada en la reducción de residuos, el compostaje local y el fin del despilfarro agroindustrial. El cumplimiento del Convenio de Aarhus: que los ciudadanos tengan acceso a la información, participación pública en la toma de decisiones y acceso a la justicia en materia de medio ambiente. Y leyes que regulen macroproyectos y pongan límites a la explotación del territorio”.
“¿Hasta dónde vamos a llegar con este sistema explotador capitalista? ¿Cuál es el límite? El zaragocentrismo no tiene que convertir el Alto Aragón en cerdos y ski”, concluyen desde el ‘Grupo Ecologista de Barbastro’.




