La defensa del Galacho de Juslibol sube de intensidad en Zaragoza. Zaragoza en Común y la Asociación Amigos del Galacho han registrado este martes, a las 9:30 horas en el Ayuntamiento, el informe “Galacho. La savia de Zaragoza”, un documento respaldado por más de 1.500 firmas y por decenas de entidades sociales, vecinales, educativas y ecologistas.
El texto pone en valor la importancia ambiental, educativa y social de este espacio natural —protegido desde 1991 y parte de la Red Natura 2000—, pero advierte también de los riesgos que, a juicio de las entidades impulsoras, amenazan su futuro inmediato.
El informe denuncia un recorte acumulado cercano al 28% en educación ambiental en los últimos años, así como una falta de inversión sostenida y el deterioro de infraestructuras. A ello suma críticas a la gestión municipal, que califican de “opaca”, en un contexto marcado por el anuncio del Gobierno de Zaragoza de un nuevo contrato para reorganizar las actividades de educación ambiental.
Desde Zaragoza en Común sostienen que la situación actual “no es casual”, sino que responde a una estrategia que pone en riesgo el modelo de gestión pública que ha funcionado durante décadas en el Galacho. En este sentido, alertan de que los cambios en marcha pueden suponer un punto de inflexión en el funcionamiento del espacio.
Exigen reactivar la comisión tras más de una década
Una de las principales reclamaciones del informe es la convocatoria urgente de la comisión de protección y gestión del Galacho de Juslibol, un órgano que —según denuncian— lleva más de diez años sin reunirse.
Las entidades consideran que su reactivación es clave para garantizar la participación y la transparencia en la toma de decisiones sobre el futuro del enclave. También reclaman una financiación pública suficiente que asegure su conservación y su función como aula ambiental de referencia en Zaragoza.
El informe defiende de forma explícita un modelo “100% público, protegido y gestionado con criterios científicos y educativos”, frente a lo que interpretan como una deriva hacia la externalización de servicios.
Este posicionamiento llega después de que la consejera de Medio Ambiente, Tatiana Gaudés, anunciara en comisión la salida “lo antes posible” de un nuevo contrato de gestión dividido en lotes que integrará las actividades de educación ambiental, incluyendo el Galacho dentro del ámbito de la infraestructura verde municipal.
El debate, por tanto, se sitúa en el modelo de gestión y en el papel que debe jugar la administración pública en un espacio que, para las entidades firmantes, trasciende su valor natural.
El documento subraya además la estrecha relación entre el Galacho y los barrios rurales de su entorno —Juslibol, Monzalbarba y Alfocea—, señalando que su conservación está vinculada a un modelo de desarrollo sostenible que cuide el territorio y genere oportunidades.
La iniciativa cuenta con el respaldo de entidades como la Junta Vecinal de Monzalbarba, Juslibol y Alfocea, la Universidad de Zaragoza (UNIZAR), ANSAR, FAPAR, SEO/BirdLife, Reverdece, asociaciones vecinales, AMPAs y colectivos sociales.
Más allá del conflicto puntual
El Galacho de Juslibol, surgido tras la riada de 1961 que dejó un meandro abandonado del Ebro, es desde hace décadas uno de los principales espacios de educación ambiental de la ciudad. Por sus programas han pasado miles de escolares y centenares de personas voluntarias.
La presentación del informe y el respaldo social evidencian que el debate ha superado ya el ámbito institucional. En juego no está solo una partida presupuestaria, sino el modelo de gestión y el papel de lo público en la conservación de uno de los espacios naturales más emblemáticos de Zaragoza.

