El debate sobre el futuro del Galacho de Juslibol ha llegado a la comisión de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Zaragoza. La reducción del 14,3% en la partida de Educación Ambiental —75.000 euros menos en el presupuesto de 2026— y el anuncio de un nuevo contrato de gestión han activado la preocupación de parte del tejido social vinculado a este espacio natural protegido.
La plataforma “Amigos del Galacho” ha lanzado una petición en Change.org que acumula ya más de 1.000 firmas para reclamar que no se reduzcan los recursos destinados a educación ambiental en este enclave, situado a siete kilómetros de la plaza del Pilar y protegido desde 1991 por ordenanza municipal. El espacio cuenta además con un Plan Especial aprobado en 2004 y forma parte de la Red Natura 2000 como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC).
Denuncia de reducción de aperturas y actividades
La portavoz de Zaragoza en Común, Elena Tomás, interpeló en la comisión de Medio Ambiente del pasado 20 de febrero a la consejera Tatiana Gaudés alertando de que el recorte presupuestario puede tener consecuencias directas sobre la actividad del Galacho y sobre el acceso ciudadano al espacio.
Tomás recordó que el Galacho es un enclave protegido desde 1991 por ordenanza municipal, reforzado en 2004 con un Plan Especial de conservación y que forma parte de la Red Natura 2000. Subrayó además que el programa municipal de educación ambiental funciona desde 1985 y que el voluntariado ambiental se puso en marcha en el año 2000, consolidando durante cuatro décadas un modelo de participación y sensibilización que, a su juicio, ahora “puede verse seriamente dañado”.
Según expuso, la partida de Educación Ambiental se reduce en 75.000 euros —un 14,3% menos que el año anterior— y el Centro de Documentación de Recursos Naturales pasa de 295.000 a 180.000 euros, lo que supone un descenso del 39%. La edil señaló que, según la información disponible en la web municipal, el Centro de Visitantes permanecerá cerrado varias semanas al año y limitará su apertura a fines de semana en determinados meses, lo que afectaría a asociaciones de personas mayores, entidades sociales, grupos escolares de intercambio y fundaciones que solo pueden acudir en días lectivos.
También advirtió de la posible cancelación de jornadas especiales consolidadas como el Día del Galacho, actividades vinculadas a aves migratorias o encuentros de primavera, iniciativas que, afirmó, “daban vida al espacio y lo acercaban a la ciudadanía”.
El Gobierno anuncia un nuevo contrato
En su respuesta, la consejera de Medio Ambiente, Tatiana Gaudés, rechazó que exista un recorte estructural y enmarcó la situación en un proceso de reorganización administrativa. Anunció que el Ayuntamiento sacará “lo antes posible” un nuevo contrato para la gestión del Galacho, integrado en un contrato más amplio que dividirá por lotes todas las actividades municipales de educación ambiental.
“Va a salir un contrato para la gestión del Galacho lo antes posible”, afirmó, detallando que el lote vinculado a la infraestructura verde —que incluirá el Galacho junto al Bosque de los Zaragozanos— concentrará el 61% del presupuesto global del contrato. La consejera no concretó calendarios ni aclaró cómo se garantizará la continuidad de las actividades mientras se tramita la nueva adjudicación.
Gaudés calificó de “puntuales” los problemas actuales y defendió que las actividades continuarán, aunque confirmó una reordenación de horarios: prioridad para centros escolares entre semana y apertura en fines de semana “en función de la demanda”. Tampoco respondió de forma directa a las críticas sobre la reducción de jornadas especiales consolidadas.
Respecto al recorte de 75.000 euros, la consejera atribuyó parte de la disminución a cambios en el sistema de transporte al espacio natural —actualmente en reconocimiento de obligación— y a procesos internos de reorganización, incluida la futura renovación del Centro de Visitantes. Sin embargo, no negó la reducción de la partida ni detalló qué impacto concreto tendrá sobre personal, programación o número de aperturas.
Un modelo en debate
El Galacho de Juslibol nació tras la riada de 1961 que dejó un meandro abandonado del Ebro, generando un ecosistema singular que desde hace cuatro décadas acoge programas municipales de educación ambiental y voluntariado. Más de 800 personas han participado en este último desde su creación en el año 2000, según datos municipales.
El eje del debate se sitúa ahora en el alcance real del nuevo contrato anunciado y en si la reorganización presupuestaria afectará de manera sustancial al número de actividades, personal educativo y acceso ciudadano al espacio.
Mientras el Gobierno municipal defiende que se trata de una regularización administrativa y una mejora en la gestión, la plataforma ciudadana alerta sobre una posible “privatización” y reclama que no se reduzca el peso de la educación ambiental en uno de los espacios naturales más emblemáticos del entorno urbano de Zaragoza.
La discusión, por tanto, no se limita a una cifra presupuestaria. Apunta al modelo de gestión y al lugar que ocupa la educación ambiental en las prioridades municipales del Gobierno de Natalia Chueca (PP - Vox).


