Tras haber vacunado a todos nuestros mayores en las residencias parece que ya todo está bien

Estas son solo algunas de las situaciones que ocurren en muchas de las residencias de nuestro país sobre todo en aquellas que están dirigidas o gestionadas por fondos de inversión y que las leyes obsoletas les amparan

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Residencia de mayores L'Aínsa

En este fatídico año para todos, pero en especial para nuestros mayores y residencias de Aragón, esta plataforma que, desde su fundación hace ahora dos años, a través de la unión de colectivos, agrupaciones y asociaciones en defensa de nuestros mayores en residencias y que ya venían revindicando y denunciando el trato, las vejaciones y la vulneración de derechos tanto de los mayores residentes como de sus trabajadores/as.

No solo ha sido una escalofriante tragedia los miles de muertes en estos centros por la entrada del maldito virus COVID-19, si no que se vio agravada por decisiones inhumanas como, feroces aislamientos, confinamientos en habitaciones o acostados en la cama sin levantarlos durante días, incomunicados con sus seres queridos y sin permitirles tener ninguna visita durante largos espacios de tiempo. Todo ello se justificaba por las direcciones de los centros diciendo que era la forma de protegerlos tras haber tenido las tasas de fallecidos en residencias más alta de todas las comunidades.

A día de hoy y tras haber vacunado a todos nuestros mayores en las residencias parece que ya todo está bien y vuelve la normalidad, nada más lejos de la realidad. Se les sigue levantando a las siete de la mañana, se les asea de forma liviana y viste en escasos 15 minutos, ya que una auxiliar tiene que levantar a 8 o 10 mayores y realizar un par de breves duchas cada día como poco, dejándolos aparcados en el comedor hasta la hora del desayuno, unas dos horas como mínimo. En la hora de la comida ocurre lo mismo y una auxiliar debe de dar de comer a otros tantos mayores en un tiempo record de 20 o 25 minutos, a lo que muchos se quedan sin comer y se producen los posteriores trastornos de desnutrición y deshidratación en muchos de ellos. A ello hay que agregar la pésima calidad de las comidas y sus cantidades, ya que por menos de tres euros al día se incluye desayuno, comida, merienda y cena. Cuando llega el turno de noche una auxiliar tiene que hacerse cargo de más de 40 o 50 residentes, además de otras labores agregadas al turno.

Esto es solo un pequeño dato de lo que ocurre en muchas de las residencias de nuestro país sobre todo en aquellas que están dirigidas o gestionadas por fondos de inversión y que las leyes obsoletas les amparan. Llevamos demasiado tiempo reclamando la actualización de la Ley 111/92, entre otras, que es la que regula las ratios de personal para que esto no ocurra, pero desde el gobierno autónomo se sigue mirando para otro lado, incluso tras la pandemia y los miles de fallecidos en nuestra comunidad ya que durante todo este periodo no se ha legislado ni una sola ley en favor de nuestros mayores.

Durante la devastadora primera ola de esta pandemia, se habló y mucho de la medicalización de las residencias y la negativa por parte de las administraciones y patronales, argumentaban que eran lugares de convivencia y no hospitales. Eso es lo que nos gustaría a todos ver “lugares de convivencia”, pero cuando en un porcentaje muy alto, los mayores que ingresan en residencias son de máxima dependencia con multitud de patologías y enfermedades crónicas, pasan de ser residentes a ser pacientes con una estrecha supervisión médica diaria que lejos de ser así, en muchas de ellas se suple sobremedicando, principalmente en tranquilizantes para que no molesten, además de abusar en laxantes y una mala administración de los medicamentos.

Por ello queremos hacer un llamamiento a estrechar y reforzar de forma real la atención médica en residencias desde salud pública, para ello debe haber un refuerzo importante a la atención primaria y no delegarlo en profesionales, en algún caso de dudosa titulación, a cargo de empresas privadas que se limitan a cumplir las órdenes de estas.

Por último y no por ello menos importante, está el tema económico ya que las patronales se han aprovechado de la situación para reclamar más dinero por plaza concertada para poder tener más personal, eso dicen, (más de 4.500 millones de euros de beneficio). Les parece poco y por ello piden más beneficios sin ningún remordimiento. El Gobierno de Aragón lleva ya más de un año revisando las cuotas de los residentes para poder exprimir aún más a nuestros mayores y sus familias, con incrementos de cuotas de hasta el cien por cien de la factura mensual, en lugar de exigir y demandar al Gobierno Central que transfiera las cantidades acordadas en la ley de dependencia y paguen los atrasos de años anteriores.

Mientras partidos políticos e instituciones dan la espalda a una situación como es la del cuidado de nuestros mayores, deberíamos priorizar la humanidad y empatía por ellos que tanto hicieron y hacen por nosotros. El tomarnos de una vez por todas esto en serio ya que va de vidas humanas, de su protección y de su bienestar tan merecido y que todos llegaremos más temprano que tarde.

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