Zaragoza superó este lunes los 40 grados. La ciudad encadena jornadas de calor extremo y noches tropicales que dificultan el descanso. En una capital con escasos refugios climáticos, insuficientes zonas verdes y cada vez menos sombra, la piscina municipal sigue siendo para miles de personas uno de los pocos espacios accesibles para combatir las altas temperaturas.
Por eso el enfado era palpable este lunes en Torrero. Decenas de vecinas y vecinos respondieron a la convocatoria de la Asociación Vecinal Torrero-Venecia y de la Asociación Cultural El Cantero y se concentraron a las puertas del Centro Deportivo Municipal Torrero, en la calle Oviedo, para exigir una solución urgente al cierre del vaso principal de la piscina de verano.
“Piscina Torrero. ¡Solución ya!”. Ese fue el mensaje más repetido durante una protesta que cargó contra la gestión municipal de una instalación que permanece cerrada prácticamente desde el inicio de la temporada estival.
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Las entidades vecinales denunciaron que un distrito de más de 40.000 habitantes se ha quedado, en la práctica, sin acceso a piscina pública para mayores de seis años en plena ola de calor. Una situación que afecta especialmente a quienes no pueden permitirse desplazarse a otros barrios o pasar las vacaciones fuera de Zaragoza.
“No se trata solo de una piscina”, explicaban durante la concentración. Para muchas familias del barrio, las instalaciones municipales representan una de las pocas alternativas de ocio accesible durante el verano. También recordaron que el cierre está afectando a actividades programadas como cursillos y colonias urbanas.
Diez meses para actuar y un barrio sin alternativas
Las asociaciones convocantes cuestionan además que el problema haya estallado precisamente ahora. Las filtraciones eran conocidas desde hace meses y, según denunciaron, durante los diez meses en que la piscina permanece cerrada fuera de temporada no se adoptaron medidas suficientes para evitar que la situación desembocara en el cierre total de la instalación al comienzo del verano.
A las críticas se suma la situación de otros equipamientos próximos. Las entidades recuerdan que la piscina cubierta del CDM José Garcés cerrará durante julio y agosto y que la piscina del Parque de Atracciones tampoco tiene previsto abrir este verano por la “nefasta gestión” del Gobierno del Partido Popular, apoyado por el ultraderechista Vox. Una acumulación de circunstancias que, a su juicio, agrava todavía más la falta de alternativas para el vecindario.
La concentración contó con el respaldo de representantes políticos de la oposición municipal. Entre las personas asistentes estuvieron Suso Domínguez, concejal de Zaragoza en Común y presidente de la Junta Municipal de Torrero; Miguel Serrano, vocal del PSOE; y Chuaquín Bernal, presidente de CHA Zaragoza.
La versión del Ayuntamiento no convence al vecindario
Mientras tanto, el Ayuntamiento mantiene que el cierre es inevitable por motivos de seguridad y que el origen de la avería —una junta de dilatación cuyo fallo habría provocado filtraciones de agua hacia un muro de contención— era “indetectable” durante las revisiones realizadas en primavera.
La principal novedad trasladada por el Ayuntamiento es que la reapertura no se espera antes de mediados de julio. Hasta entonces, el Gobierno de Natalia Chueca insiste en que las personas usuarias pueden utilizar otras piscinas municipales de la ciudad gracias al abono de temporada.
Sin embargo, ese argumento no convence a las entidades vecinales. Consideran que no todas las personas pueden asumir desplazamientos diarios a otros barrios y recuerdan que la piscina de Torrero presta un servicio de proximidad esencial para miles de residentes.
Las asociaciones reclaman que se destinen todos los medios necesarios para acelerar las obras, que se informe con transparencia de los plazos y que se estudien compensaciones para quienes adquirieron los abonos contando con poder utilizar la piscina de su barrio.
Porque mientras el Ayuntamiento habla de juntas de dilatación, filtraciones y resinas, en Torrero la sensación es mucho más simple: ha llegado el verano, Zaragoza supera los 40 grados y el barrio se ha quedado sin piscina.




