Cuento de terror, de nana para el consorcio Von Der Leyen-Borrell

Había una vez una gigantesca prisión, la mayor del mundo conocido. Sus cerca de cuatrocientos kilómetros cuadrados albergaban más de dos millones de prisioneros de todas las edades. Más de millón y medio de cautivos eran mujeres, viejos y niños. Sus guardianes, armados hasta los dientes, los mantenían encerrados desde hacía más de medio siglo. Casi todos ellos no habían conocido más horizonte que el de su cárcel, esa cárcel inmensa y repleta. Los noventa kilómetros de perímetro carcelario estaban erizados de murallas, puestos policiales, nidos de ametralladoras, cerrando, totalmente, el recinto sin más resquicio que la parte del cielo …

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