Ya se habla de "las fiestas menos populares desde hace muchos años". Lo cierto es que crece el descontento. Se palpa dando una vuelta por Zaragoza en estos días, desde los artistas callejeros a las y los artesanos pasando por las salas de música. Unos Pilares que comenzaron sin la magia de las compañías de teatro, con la cancelación del programa en Valdefierro o la eliminación de espacios culturales, con precios abusivos y todo en beneficio de lo privado. A lo que se suma una campaña 'No es No' insuficiente y la persecución a los movimiento sociales como tónica habitual del Gobierno de Chueca.



