El alcalde de Zaragoza en un alarde de paternalismo y autoritarismo utilizó su posición de poder para insultar y silenciar a la portavoz del PSOE, Pilar Alegría. Durante el pleno también negó en varias ocasiones la palabra a los grupos de la oposición ignorando que su papel debería ser de mediador y no dedicarse solo a defender las posiciones de su grupo político.

