Ir a la huelga no es una decisión fácil ni agradable para ningún trabajador. Una huelga supone pérdida de dinero, tensiones con los compañeros, con la familia, posibles represalias laborales o incluso policiales y penales. Si la actitud de la plantilla en huelga es firme y decidida, como es en el caso de Cádiz, a todas las anteriores desventajas debes añadirle que te acusarán de violento, responsable único y caprichoso de las afecciones que pueda tener la huelga. En una semana, los huelguistas de Cádiz han sido acusados de provocar la suspensión de intervenciones quirúrgicas e incluso de que una …
