El asunto de Murcia ha destapado, de nuevo, la basura, cada vez de más grosor y más pútrida, en una sociedad cuyo grado de enfermedad roza la cronicidad. Hechos innegables parecen ser la corrupción del gobierno murciano, la ocasión para que el Pisuerga bañe las orillas de la capital murciana, en vez del río Segura, calculado entre bastidores por unos “naranjitos” que se llaman neoliberales y los de una rosa marchita que se bautizan como social-demócratas. Si esto ocurre en un Gobierno en el que eres parte, la regeneración política parecería conducir a que Ciudadanos denunciara la corrupción en el …

