Cuando viajas no descubres. Te descubres. Tú mismo y a los que viajan a tu lado. Cada minuto percibes un millón de nuevas imágenes. Y te hacen pensar en cosas que nunca antes habías imaginado. Sabes que estás ahí, pero ya no eres tú. Al menos el que hasta entonces conocías. Y te das cuenta que tus maneras de vivir, tus ideales, no los encuentras ni rebuscando en un cubo de basura.

