Tengo un compañero que dice a menudo: “vivimos en una distopía cutre”, a lo que me gusta añadir que vivimos el resultado de la creación de una sociedad triste, homogénea, a la vez que individualista, ridícula y excesivamente obediente. ¿El mundo líquido de Bauman? Depende de quién, cómo, pero sobre todo a través del canal que te lo cuente. Ahora que el Estado muestra su podredumbre, esa que siempre estuvo pero que sus medios de propaganda se encargaban de ocultar, la condición de consenso que viene en el paquete de toda sociedad comienza a tambalearse. Sin embargo, pese a que …