El debate sobre despoblación en la llamada “España vaciada” establece una falsa dicotomía entre rural-urbano que no es tal. Cuando hablamos de despoblación situamos encima de la mesa toda una serie de agravios comparativos entre lo rural y lo urbano: ferrocarril, comunicaciones, servicios o la propia conexión de internet, situándolos en un mismo plano de igualdad que el empleo como responsables de la despoblación. Y no es cierto, los pueblos no se vacían por ser zonas rurales con determinados agravios comparativos con respecto a las ciudades, sino por carecer de tejido productivo que ofrezca posibilidades de ganarse la vida a …
