“Nuestro salario lleva siete años congelado, la patronal no tiene ninguna intención de aumentarlo. Nos gusta mucho nuestro trabajo pero tenemos que comer, pagar una casa y en definitiva, vivir dignamente”, afirma Tamara, educadora infantil.


“Nuestro salario lleva siete años congelado, la patronal no tiene ninguna intención de aumentarlo. Nos gusta mucho nuestro trabajo pero tenemos que comer, pagar una casa y en definitiva, vivir dignamente”, afirma Tamara, educadora infantil.