El cambio climático y una agroindustria sin freno esquilman el Ebro y lo acercan al colapso

La cuenca, que ha perdido la mitad de sus recursos en el último siglo en un vertiginoso proceso de extracción y mermas que lleva camino de acelerarse, queda expuesta a carecer de caudales para atender sus necesidades ambientales en las próximas décadas mientras las previsiones apuntan a la puesta en regadío de más de 47.000 nuevas hectáreas y a un aumento de la demanda industrial y urbana al tiempo que se impulsan nuevos canales colindantes con las demarcaciones mediterráneas

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