La infancia, el alquiler y el desempleo son los rostros más visibles de la desigualdad. Un 28,7% de los y las menores de edad se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión. Un 12,3% de los menores sufre pobreza severa, duplicando su alcance en un solo un año. Entre la población general este índice referido a la pobreza más extrema se coloca en el 8,2%.

