Los nanoplásticos son partículas minúsculas con capacidad para traspasar las barreras biológicas del cuerpo humano. Y es esta característica, sumada a su posible toxicidad, la que está haciendo que crezcan los estudios sobre su impacto en la salud de las personas. Según la investigación que ha dado a conocer Stop Plástico, los nanoplásticos no se descomponen ni son excretados por el organismo, pasando de unas células a otras a través de la división celular.
Explorar el papel de los nanoplásticos, en la migración y distribución celular durante la división de células cancerosas, ha sido el objetivo de una investigación llevada a cabo en Austria. “Nos centramos en los efectos directos de las MNP (micro y nano partículas) en las células cancerosas en el tracto gastrointestinal, ya que este es uno de los principales tejidos expuestos a las MNP sin la necesidad de que crucen la barrera intestinal”, explican en el texto.
La investigación ha puesto el foco en el poliestireno, un polímero termoplástico cuya producción comercial comenzó en los años 30 y que hoy es la quinta resina más producida en el mundo. Este plástico está actualmente en todas partes: vasos de un solo uso, bandejas de alimentación, elementos de construcción, salpicaderos de vehículos y en productos médicos como jeringas o tubos de ensayo.
El viaje por el organismo de una materia ‘indestructible’
Los nanoplásticos entran en el interior de las células a través de un proceso que se llama endocitosis, mediante el que una partícula es envuelta por una membrana celular y resulta ‘capturada’ por esta. A continuación, los lisosomas se fusionan con esta sustancia externa y son los encargados de reciclar los restos celulares de desecho. Posteriormente, en el caso de que una célula sea dañada y no pueda ser reparada, los lisosomas participan en el proceso conocido como muerte celular programada.
Gracias a este estudio se han detectado nanopartículas en el interior de los lisosomas de las células de cáncer gastrointestinal humano de diferente tamaño y concentración (de 0,25, 1 y 10 μm). Tal y como puntualizan los expertos, “las partículas de plástico de 0,25 μm hacen que las células migren de manera diferente aumentando la propensión a la migración celular, lo cual aumenta las posibilidades de metástasis volviendo el cáncer más agresivo o invasivo”.
Pese al mensaje de alerta que se extrae de este informe, el equipo investigador ha incidido en que su trabajo “ni confirma ni descarta que la presencia de nano plástico cause una progresión por metástasis del cáncer”. Sin embargo, sí hace un llamamiento a la necesidad de aumentar la inversión en investigación en este campo y subraya que un mayor conocimiento sobre la expansión de los nanoplásticos mediante la división celular podría aplicarse a las nanopartículas para que transporten fármacos al interior de las células cancerígenas.

