El Mediterráneo, una sopa de plástico: “Los satélites son capaces de monitorizar basura marina desde el espacio”

Equipos de investigación de la Universidad de Cádiz y del CSIC prueban que los satélites tienen la capacidad para monitorizar basura marina desde el espacio. El estudio, realizado entre los años 2015-2021, ha sido publicado en la revista “Nature Communications”. El plástico flotante en el Mediterráneo alcanzaría unos 95 Km², equivalente a 7.500 campos de fútbol, aunque ‘solo’ vemos el 15% del plástico que hay en nuestros mares y océanos, pues el 85% restante permanece en el fondo marino. Así lo cuenta Stop Plástico, que además, entrevista a Manuel Arias, uno de los codirectores del trabajo e investigador del ICM-CSIC.

Imagen de Piro | Foto: Stop Plástico / Pixabay

Nuestro “Mare Nostrum” está en un riesgo real de convertirse en una peligrosa sopa de plástico. El Mediterráneo está alcanzando unos niveles de contaminación preocupantes por microplásticos. Pese a tener solo el 1% de agua del mundo se estima que el 7% de los microplásticos se encuentran en sus aguas.

La incorrecta gestión de los residuos, donde estados como Turquía, Italia o el Estado español destacan por ser los más contaminantes, junto a un turismo de masas, que incrementa la basura marina en un 40% están propiciando que el plástico suponga el 95% de los residuos que pueden localizarse en sus aguas.

Muchos de estos residuos también llegan a través de los ríos que desembocan en el Mediterráneo, destacando entre ellos los de mayor caudal con el Nilo, Ebro, Po, Ródano, Ceyhan y Seyhan. Todo un reto para sectores tan importantes como la pesca y el turismo.

Localizaciones en el Mediterráneo de acumulaciones de basura plástica detectadas por el satélite europeo Copernicus Sentinel-2 (M. Arias / A, Cózar)

El Mediterráneo, otra gran isla de plástico más

El Mediterráneo es un mar semicerrado con unos altos niveles de concentración comparables a los de la grandes islas de plástico con una densidad media de plástico de 1 fragmento cada 4 m².

El 72% de las basuras recogidas en las playas españolas bañadas por el Mediterráneo son plástico y representan un grave riesgo para la vida salvaje y la salud humana.

Los satélites tienen la capacidad para monitorizar basura marina desde el espacio

Hasta la fecha los equipos científicos no tenían un criterio unificado para el análisis de esta problemática ni eran capaces de determinar con exactitud el volumen del problema, los estudios concluían con un documento que ponía de manifiesto que, probablemente, los niveles de microplásticos en el Mediterráneo eran superiores a los que arrojaban sus informes, ya que los métodos empleados no permitían cuantificarlos correctamente.

Ahora, un nuevo estudio liderado por el Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y la Universidad de Cádiz publicado en la revista Nature Communications, confirma que ya es posible medir la basura marina desde el espacio.

Para elaborar este estudio se contó con la participación del CSIC, organismo dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU) y fue financiado por la Agencia Espacial Europea (ESA).

Las observaciones realizadas por el satélite europeo Copernicus Sentinel-2 durante seie años, con 300.000 imágenes tomadas cada tres días permitió localizar grandes concentraciones de basuras que pueden tener varios kilómetros de longitud llamados “regueros”.
Estos regueros se forman por la convergencia de las corrientes marinas y el efecto del viento en la superficie marina.

Corrientes marinas del Mediterráneo

Un estudio de gran relevancia y significado

Pese a que los sensores instalados en el satélite no estaban especialmente diseñados para detectar basuras marinas, sí que han tenido la capacidad de estimar los materiales plásticos que flotaban sobre las aguas del mar Mediterráneo.

Con toda la información recopilada y procesada han podido comprobar la posibilidad de poder monitorizar la acumulación de basuras marinas desde el espacio. Este estudio ha permitido elaborar un mapa con los principales puntos de entradas de basuras y cómo estos desechos se comportan sobre la superficie marina.

“Hasta ahora, buscar agregaciones de basura de varios metros de diámetro sobre la superficie del océano era como buscar agujas en un pajar, pues la formación de regueros requiere de la presencia de una gran cantidad de basura y poco viento para evitar que ésta se disperse”, apunta Manuel Arias, investigador del ICM-CSIC y uno de los codirectores del trabajo.

Andrés Cózar, de la Universidad de Cádiz, también codirector del estudio, subraya que “la relevancia y el significado de los regueros en términos de basura marina era hasta ahora una incógnita”, y celebra que la automatización a través de superordenadores y algoritmos avanzados de búsqueda haya permitido probar que es posible monitorizar la acumulación de basura marina desde el espacio en grandes áreas y de forma rutinaria.

Conclusiones del estudio sobre la capacidad de los satélites para monitorizar basuras desde el espacio

Los satélites tienen la capacidad para monitorizar basura marina desde el espacio y según el estudio se estima que la cantidad de plástico flotante en el Mediterráneo se podría situar en torno a unos 95 Km² en el periodo del estudio (2015-2021), equivalente a 7.500 campos de fútbol.

La densidad de población en el área mediterránea, la geografía o el régimen de lluvias afectan significativamente a este problema. Las áreas desérticas contribuyen en menor medida a esta problemática en contraposición con las zonas con mayores precipitaciones o lluvias torrenciales.

El estudio también señala que la basura continental queda confinada en los primeros 15 kilómetros de mar aproximadamente, y que parte de ella acaba retornando a la costa pasados unos días.

Ampliar el estudio para una mejor monitorización de las basuras

De cara a un mejor y mayor análisis del programa, el cual pudiera ayudar a mejorar las actuaciones y regulaciones para poder combatir esta problemática, el equipo investigador sugiere la instalación de sensores específicos en los satélites para una mejor detección del material plásticos, los cuales permitirían multiplicar hasta por 20 la capacidad de detección de estos materiales.

Toda esta información permitiría comprender mejor todos los mecanismos ambientales que transportan los desechos plásticos de la tierra al mar.

Reguero de basura plástica formado por la convergencia de las corrientes marinas y el efecto del viento en la superficie marina

Plásticos y microplásticos en los fondos marinos

Ya son varios los estudios que indican que ‘solo’ vemos el 15% de plástico que hay en nuestros mares y océanos, permaneciendo en la columna de agua e incluso en el fondo marino el 85% restante.

Investigaciones de la Universidad Autónoma de Barcelona señalan que la basura marina, sobre todo plásticos y microplásticos, en el fondo marino, se ha triplicado en los últimos 20 años y que este incremento sigue la progresión del consumo de este tipo de materiales por parte de la sociedad.

El estudio, publicado en la revista Environmental Science and Technology, fue realizado en noviembre de 2019 entre Barcelona y el delta del Ebro. La zona seleccionada obedece a que los ríos son considerados puntos calientes en cuanto al vertido de basuras y deshechos además que los sedimentos del río Ebro proporcionan tasas muy superiores a las detectadas en el propio mar.

La cantidad de basura plástica depositada en el fondo representa la producción mundial de plásticos desde 1965 y que desde el año 2000 esta cantidad de partículas plásticas depositadas se han multiplicado por 20.

En el propio informe se indica que las partículas enterradas en los fondos marinos se degradan mínimamente con el paso del tiempo y que el proceso de fragmentación tiene lugar en su mayoría en los materiales que flotan en superficie o los que se encuentran en las playas, las zonas expuestas a factores ambientales.

Entrevista completa a Manuel Arias, codirector del trabajo e investigador del ICM-CSIC

Manuel Arias trabaja en el Departamento de Oceanografía Física y Tecnología del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC), y Stop Plástico ha publicado en su web una completa entrevista.

Arias destaca que “250 millones de personas están comunicadas con el mar Mediterráneo de forma directa, por lo que la presión humana sobre el mismo es desproporcionadamente grande”, así como que “en torno a 20 millones de toneladas de plástico acaban en el medio marino cada año” y que “las estimaciones actuales dicen que, flotando en el mar hay en torno a 1% del total”, un dato todavía más alarmante del conocido hasta ahora que lo estimaba en un 15%

“Uno de los aspectos en los que yo sí insisto es en la necesidad de la responsabilidad extendida de los productores, como un incentivo para el desarrollo de alternativas al uso del plástico”, recalca Arias en la entrevista publicada por Stop Plástico.