El proyecto de construcción de una planta de biometano en Villafranca del Campo, promovido por BDP Bioenergy IV, S.L., suscita importantes interrogantes sobre sus posibles consecuencias ambientales, sanitarias y sociales para los municipios del valle del Jiloca.
Según los datos recopilados por la plataforma vecinal Stop Biogás Jiloca, la instalación proyecta tratar 221.000 toneladas anuales de residuos orgánicos, principalmente purines porcinos y estiércoles ganaderos. Como resultado, generaría enormes cantidades de digestatos que deberán gestionarse y aplicarse sobre terrenos agrícolas, con el consiguiente riesgo de incrementar la presión sobre los suelos y las aguas subterráneas.
“Especialmente preocupante resulta que la planta se ubique sobre el acuífero Cella–Ojos de Monreal, ya afectado por contaminación por nitratos, y en un municipio donde el 91% del territorio está declarado zona vulnerable a esta contaminación según el propio Gobierno de Aragón”, subrayan.
Otro de los aspectos más controvertidos “es la previsión de más de 22.000 metros cuadrados de balsas abiertas de digestato, responsables, según el estudio de olores del propio proyecto, del 93% de las emisiones odoríferas calculadas. Las particulares condiciones meteorológicas del valle del Jiloca, con frecuentes calmas e inversiones térmicas, podrían agravar las molestias por malos olores en las poblaciones cercanas, especialmente Villafranca, a una distancia de 2 kilómetros según el proyecto”, explican desde Stop Biogás Jiloca.
A ello se suma el importante movimiento diario de camiones pesados necesario para transportar las materias primas y retirar los digestatos, con posibles consecuencias sobre la seguridad vial, el estado de las carreteras y la calidad de vida de los vecinos y vecinas. Pues, se prevé el acceso y salida de un total de 79 camiones diarios durante la jornada laboral según la información recopilada por la plataforma vecinal Stop Biogás Jiloca. “Especialmente afectadas por este incremento brutal del tráfico serán la N-234 en el p.k. 167+365 para incorporar a los camiones al camino rural de entrada, así como la A-23 enlace del p.k. 160+200, la carretera TE-V-9024 o la TE-30 (Villafranca del Campo – Monreal del Campo)”, destacan.
La preocupación vecinal aumenta al considerar “que en el entorno del Jiloca se identifican al menos cinco proyectos de biogás y biometano, cuya capacidad conjunta conocida supera las 703.000 toneladas de residuos al año. Esta concentración industrial plantea dudas sobre la capacidad real del territorio para asumir sus impactos acumulados”.
La producción de energías renovables mediante estas macro instalaciones “no puede servir de justificación para trasladar nuevos problemas ambientales a un territorio que ya soporta una importante presión ganadera y una situación delicada en sus recursos hídricos”, aseguran desde Stop Biogás Jiloca.
Finalmente, recalcan que “la ciudadanía tiene derecho a conocer las verdaderas dimensiones de estos proyectos, sus riesgos y las garantías ambientales previstas antes de que se adopten decisiones que puedan condicionar durante décadas el futuro del valle del Jiloca”.
Por todo ello, Stop Biogás Jiloca pone en conocimiento público “que se van a preparar alegaciones a este proyecto para que pueda presentarlas cualquier vecino de Villafranca o público interesado, teniendo en cuenta que Villafranca forma parte de la unidad hidrogeológica del Jiloca y todo lo que pase en su término municipal terminará por afectar a todo el Jiloca aguas abajo del mismo”, concluyen.




