Movimientos

Solo tres árboles de los ochos árboles de la calle Bruno Solano eran potencialmente inestables

El Ayuntamiento de Zaragoza ha mantenido una reunión con el movimiento vecinal en contra de la tala de árboles para explicar y dar a conocer el proyecto de reconstrucción de la calle. Por lo que se entiende de las palabras del consistorio se cortaron por precaución y por el riesgo de caídas de pinos al abrir las calles.
| 11 junio, 2019 12.06
Solo tres árboles de los ochos árboles de la calle Bruno Solano eran potencialmente inestables
Árboles en la calle Bruno Solano. Foto: @alberto_velaz

El miércoles día 5 de junio, día internacional del medio ambiente se dio lugar una reunión entre técnicos del Ayuntamiento de Zaragoza y representantes del movimiento en contra de la tala de los árboles de Bruno Solano de carácter técnico para ampliar información.

El personal del consistorio aclaró que los pinos de Bruno Solano fueron trasladados de Torrero a la ciudad, en la década de 1970. Según ha trasladado este movimiento vecinal, aseguraron que como responsables públicos, “lo primero y único es la seguridad y bienestar del ciudadano, que los árboles no viven en su medio natural desde el principio, y que tienen un periodo de vida limitado, condicionado siempre por la viabilidad dentro del entorno urbano”. Sin embargo, no parece haber consenso a este respecto, ya que algunas vecinas y vecinos aseguran que los árboles se encontraban en el barrio de antes.

Este movimiento vecinal señaló al técnico de medio ambiente que “Bruno Solano era para muchos niños y adultos un corredor verde vivo. La tala de los árboles lleva una carga emocional importante, para muchos ciudadanos es un vecino más, no un ornamento”. La respuesta del consistorio vino acompañada de una invitación a ver este cambio como una “oportunidad para tener un área peatonal y saneamiento de tuberías”, una alternativa que no termina de convencer a estas vecinas y vecinos del barrio.

Las personas que integran este movimiento asumen que no está en ellas “decidir el futuro de la calle” ya que el ayuntamiento tiene la potestad del proyecto y en principio, toda modificación requiere una argumentación técnica y que en ningún momento ha sido voluntad de este movimiento perjudicar a nadie si no lo opuesto, tener un entorno de calidad.

No obstante, han presentado algunas propuestas para mejorar este proyecto, “que en cualquier caso de modificación del suelo urbano, sobre todo en calles tan cercanas y transitadas como la nuestra, informen al público usuario exponiendo un cartel con ese fin. Particularmente, si hay potencial riesgo al arbolado urbano”. Asimismo, piden que el Ayuntamiento de Zaragoza informe a las Juntas de Distrito permitiendo un plazo razonable de reclamaciones o dudas para poder alegar la opinión de los y las residentes a los proyecto que hagan en su entorno próximo.

También han querido recordar, que deberían rellenarse los alcorques de las calles aledañas, con árboles nuevos y viables, estabilizar los que todavía siguen en pie y que respeten algunos de los elementos actuales de la calle. Unos propósitos que trasladaron al técnico del consistorio y que, según este movimiento vecinal, aseguró que trataría de cumplirlos.

Por lo que se entiende de las palabras del consistorio se cortaron por precaución y el riesgo de caídas de pinos al abrir las calles. No obstante, el movimiento que ha tenido acceso al proyecto, asegura que se mencionan tres árboles potencialmente inestables y en ningún momento se mencionan los ocho ejemplares a pesar de que sí se repite que los árboles no se iban a tocar en principio.

Desde el movimiento contra la tala de los árboles de Bruno Solano se asume que los dos que quedan de pie, son los ejemplares que están más comprometidos, por su ubicación al final de la calle, cercanos al punto donde confluyen tanto las redes de saneamiento como abastecimiento y por su vulnerabilidad al no contar con los 6 talados. Aún así, mientras el Ayuntamiento retoma la obra, ya ha sido enviada a la Junta de Distrito que vela por los intereses de vecinos y vecinas del barrio, el acta de la reunión junto con la solicitud de dar seguimiento al tema con un peritaje técnico si lo ven necesario. Como se considera que no todos los árboles talados representaban un peligro para la obra si se hubiera planteado de otra manera, se está trabajando con especialistas y otras organizaciones locales como ANSAR y amigos de la Tierra para que den su opinión técnica.

Por último, desde este movimiento subrayan que, al margen del futuro de estos árboles, “hay que cambiar la mentalidad al respecto, con este movimiento además de preservar el arbolado pretendemos trasmitir que somos una sociedad con opiniones en la línea del respeto a la naturaleza incluso en la zona urbana y plantamos una semilla en los más pequeños de una posible realidad segura sin necesidad de destrucción, no nos vale destruir para sustituir y así lo hemos defendido”.

11 junio, 2019

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