Le explico a mi vecina que sí, que como no, que yo también defiendo las energías renovables, pero que ¡cada cosa en su sitio! Y claro que me gusta el jamón de Teruel pero eso no justifica que monten una macro granja al lado de mi casa. Valga lo mismo para el tema de los molinos.
Hablando de molinos, nos acabamos de enterar que Forestalia ha perdido sus derechos sobre varios proyectos de macro parques eólicos en la comarca del Matarranya al haber incumplido los trámites administrativos correspondientes.
El turismo de la comarca se ha quitado un gran peso de encima. Es muy difícil y poco atractivo vender un paisaje, otrora idílico, repleto de ventiladores. Duro golpe a la cartera de su promotora, Forestalia, y su multimillonario dueño, Fernando Samper. Ciudadano que ha sido nota de sociedad por su caprichoso alquiler de un palacio propiedad de la familia de la duquesa de Alba en Marbella. La mensualidad del alquiler son 100.000 euros. Una bagatela propia de un “cienmileurista”.

La extravagancia de nuevo rico de Samper es una anécdota significativa de su poderío. Poder cimentado en el evidente trato de favor que le han prodigado ciertos políticos durante años.
Por las manos de Samper-Forestalia han pasado la mayoría de las adjudicaciones a proyectos de energías renovables en Aragón. En la mayoría de los casos Samper ganó la adjudicación de estos proyectos para luego ‘dar el pase’ a poderosos grupos electro-financieros y fondos buitres, cocinando una suculenta ganancia en la venta. Así se ha hecho con una más que apetecible fortuna que todavía ha mejorado más su posición ante futuras adjudicaciones. El masivo desembarco de los Centros de Datos en Aragón abre la veda a nuevas y masivas adjudicaciones de macro parques eólicos y fotovoltaicos.
Samper es un caso más de las políticas de trato de favor a los negocios de “insignes familias aragonesas” Como los Yarza-Heraldo, que ganan concurso a concurso la producción de programas para Aragón Televisión, durante años, con contratos de ocho cifras. Candanchú, su estación de esquí, una empresa privada compartida con Aliertas, Forcenes y Solans ha recibido subvenciones multimillonarias a fondo perdido. Ahora el presidente Azcón les arreglará el valor de sus depreciadas acciones construyéndoles un telecabina por valor de 45 millones de euros.
De Forcen, amigo personal del presidente aragonés, que decir. Viene siendo favorecido por decisiones políticas desde mucho antes de pillar el contrato para la construcción del mega centro comercial del Actur. Su amistad entrañable con Azcón le ha permitido, además de viajes al Caribe, acaparar la explotación de seis restaurantes, mediante concesiones municipales de nuestro “excelentísmo” ayuntamiento. Y un hotel, el de Canfranc Estación, mano a mano con el Grupo Barceló.
Hablando de ladrillos, Ibercaja-Aramon, empresa privada financiada con nuestros impuestos, acaba de despejar una inusitada operación inmobiliaria en Cerler para construir 2.200 apartamentos. Casi nada lo del ojo. No les aburro más con el rosario de personajes afectos a la discriminación positiva financiera como Santa Cruz, Luengo, Costa etc.
Volviendo a monsieur Samper, el del chalet marbellí, repasemos la carrera meteórica de un empresario astuto. Su paso por el Grupo Jorge, el “número uno” del negocio del marrano, demuestra su olfato para el negocio de oportunidad, que aprovechó para intensificar la exportación a China durante el periodo de la ‘peste del porcino’ en el Lejano Oriente. ¿Olfato emprendedor o trato de favor? Pues sucesivos gobiernos aragoneses han flexibilizado la normativa propia para la producción porcina pese al indudable impacto sobre los acuíferos y el medio ambiente de sus purines.
Don Fernando aprovechó sin duda informaciones muy exclusivas preparando su salida del Grupo Cárnico Jorge para desembarcar en el entonces poco conocido de las energías renovables. Así aterriza Forestalia en el panorama del molino y la placa solar. Empresarialmente nada que objetar pero políticamente sospechoso.
Y siguiendo con el repaso, lean un poco más de la intrahistoria de Aragón y así entenderán mejor de que hablamos cuando hablamos de las familias que mandan en Aragón.
Tras las elecciones aragonesas de 2019 Javier Lambán (PSOE) coopta para su ejecutivo al Partido Aragonés pese a los magros resultados obtenidos por los ‘aragonesistas’. El PAR con sólo tres diputados, obtendrá en la negociación distintos cargos para colocar a su equipo. Su líder, Arturo Aliaga, será recompensado con la vicepresidencia del gobierno y con la poderosa consejería de Industria. Aliaga disponía así de la llave que abre los concursos para la adjudicación de los futuros y multimillonarios proyectos de construcción de macro parques eólicos y fotovoltaicos en Aragón. Aliaga continuará la rancia tradición del regionalismo de derechas como promotores de opacos negocios privados a cuenta del dinero público.
La Forestalia de Samper, el rey de las intermediaciones en renovables, cuenta en su directiva con un verdadero gigante del ‘tráfico de influencias’: Alfredo Boné, que acreditó una operación de miles de millones de euros, transferidos a grandes empresas del sector del ladrillo para la construcción de las depuradoras, financiadas en parte por la Unión Europea. 340 millones de euros que Don Alfredo se encargó de repartir entre la entonces numerosa fauna municipal del PAR. Privatizó la construcción de nuevas depuradoras multiplicando el presupuesto inicial y provocando que la mayoría de la población aragonesa tuviese que pagar dos veces por el mismo servicio. ¿Alguien ha olvidado las protestas ciudadanas por este atraco legal en forma de recibos del ICA, Impuesto sobre la Contaminación de las Aguas?
La hemeroteca alberga también el relato de ciertas operaciones de riesgo (para el contribuyente, claro) protagonizadas por otros políticos regionalistas, con el visto bueno o la complicidad de sus socios de gobierno. José Ángel Biel, José María Mur y el propio Aliaga fueron promotores del esperpento Gran Scala (La Ciudad del Juego de Las Vegas en Monegros) junto con Marcelino Iglesias y un avispado traficante de armas creador del invento. Tres opacos accionistas corsos, cuyo nombres evocan a personajes del cine negro francés como el llamado “Dedé La Sardine” completaban el elenco de una estafa infumable.
El siempre campechano y ecléctico moralista José Ángel Biel, fue promotor del circuito de Alcañiz, absurda inversión pública de más de 130 millones de euros y de uso absolutamente episódico. Obra que permitió grandes beneficios a su constructor y que ha legado una herencia ruinosa a Aragón por los costos del mantenimiento del circuito y por el pago del GP de formula 1, a su promotor Eccleston: 8 millones de euros solo por estampar su firma en el contrato.
Y así, siguiendo el rastro del olor a cerdo descubrirán numerosas operaciones cochinas.

