Ambos sindicatos han vuelto a reclamar “a los empresarios y empresarias que cumplan con la normativa de seguridad y salud en el trabajo”, pues entienden que “si la balsa hubiera contado con las medidas preventivas y de seguridad adecuadas como flotadores, cuerdas o escaleras probablemente esa persona hubiera vuelto a comer con su gente”, ha asegurado Luis Clarimón, secretario de salud laboral de CCOO Aragón. A la falta de medidas de seguridad y prevención “hay que sumar que el trabajador se encontraba en situación irregular. Carecía de permiso de trabajo, pero llevaba, al menos un año trabajando en la empresa agrícola: El Paso de Épila”, aclara Clarimón.
CCOO Aragón advierte que la precariedad en el trabajo “es uno de los factores para incrementar los accidentes de trabajo” y por ello reclaman “mayor inversión preventiva y situar la seguridad y salud de los trabajadores en el centro de la actividad empresarial”. Sobre todo, en los sectores donde más precariedad existe como el agrícola, servicios o la construcción y en las pequeñas empresas donde no existe representación sindical, ni delegado de prevención.
“Ha fallado todo. Una persona sin contrato, doblemente explotada, muy joven y que ha venido aquí a encontrar trabajo y se ha encontrado la muerte”, lamenta Luis Clarimón que señala que el Instituto Aragonés del Agua es el organismo “que debe inspeccionar y asegurarse que las empresas que trabajan en las balsas de riego cumplan con las medidas de seguridad. Es una balsa recubierta con plástico, una superficie muy resbaladiza y no se puede salir de ella sin unos medios de ayuda”.
En lo que llevamos de año, nueve personas han perdido la vida en el trabajo en Aragón: tres accidentes de tráfico, dos traumáticos, uno in itinere, dos por patologías no traumáticas y este último accidente mortal en Épila.

