La red ciudadana Sare anunció este sábado en Arrasate que la manifestación que cada principio de año recorre las calles de Bilbo se celebrará el próximo 9 de enero de 2027 con un objetivo político y simbólico muy concreto: que sea la última gran movilización permanente convocada para reclamar el regreso a Euskal Herria de las personas presas, exiliadas y deportadas por motivación política.
Ante cientos de personas reunidas en la localidad guipuzcoana, la organización presentó una reflexión sobre el momento actual del proceso iniciado hace doce años y defendió que el escenario penitenciario ha cambiado de forma sustancial desde la creación de Sare en junio de 2014.
“Existe un pueblo que quiere alcanzar un destino el 9 de enero de 2027. Existe un pueblo que lo tiene claro: la manifestación del 9 de enero de 2027 debería ser la última: todos y todas a casa”, señalaron durante el acto.
Doce años de movilización
En su intervención, Sare recordó que nació en 2014 como una herramienta impulsada desde la sociedad civil para denunciar la vulneración de derechos de las personas presas vascas y reclamar el fin de las políticas de excepción aplicadas durante décadas.
La red reivindicó haber trabajado desde la pluralidad política y social, abierta a personas de diferentes sensibilidades ideológicas, con el objetivo de poner fin a las vulneraciones de derechos humanos y contribuir a la recuperación de la convivencia en Euskal Herria, teniendo en cuenta a todas las víctimas de las distintas violencias.
Durante estos doce años, uno de los principales ejes de trabajo de Sare ha sido la denuncia de la política de dispersión y alejamiento aplicada por los Estados español y francés. La organización recordó que esa política obligó durante décadas a familiares y allegados a recorrer miles de kilómetros para poder visitar a las personas presas.
Según los datos aportados por Sare, 16 personas fallecieron en accidentes relacionados con esos desplazamientos y se registraron más de un millar de siniestros en carretera. La red también recordó que más de 30 presos murieron en prisión lejos de sus familiares y reivindicó la memoria de los denominados “niños y niñas de la motxila”, hijos e hijas de personas presas que crecieron marcados por las consecuencias del alejamiento.
“Si lo que se pretendía era causar daño, se consiguió. Mucho daño y mucho sufrimiento”, afirmó la organización, que calificó la dispersión como una política penitenciaria “cruel” y diseñada desde criterios políticos.
🎦2027.01.09 Bilbora
«Geltokiz geltoki ari gara igarotzen bidea, bide luzea, baina guk argi dugu. Bada herri bat 2027ko urtarrilaren 9an helmuga bat igaro nahi duena. Bada herri bat argi duena: 2027ko urtarrilaren 9ko manifestazioak AZKENA izan beharko luke: DENAK #ETXERA». pic.twitter.com/qvV2oeklzA
— Sare Herritarra (@sare_herritarra) June 6, 2026
Del fin de la dispersión al nuevo escenario penitenciario
Sare considera que el final de la política de dispersión y alejamiento, culminado en 2023, supone uno de los cambios más importantes producidos en los últimos años.
La organización defendió además la aplicación de una política penitenciaria ordinaria, sin medidas de excepción ni interpretaciones restrictivas de la legislación, y reiteró su compromiso con la defensa de la dignidad de todas las víctimas “sin jerarquías ni instrumentalizaciones”.
Durante el acto también denunciaron los intentos de criminalización sufridos a lo largo de estos años desde determinados ámbitos judiciales, mediáticos y políticos.
Pese a ello, Sare sostuvo que actualmente se está “cerrando un capítulo trágico” de la historia reciente de Euskal Herria. La organización recordó que cuando nació existían 465 presos y presas repartidos en más de medio centenar de cárceles de los Estados español y francés. Hoy, remarcó, quedan alrededor de 120 personas presas, cerca del 70% de ellas en tercer grado o con aplicación del artículo 100.2.
Además, señalaron que hace doce años más de un centenar de localidades vascas mantenían movilizaciones periódicas por los derechos de las personas presas, mientras que actualmente son 35 las localidades donde permanece alguna persona presa, exiliada o deportada por motivación política.
Según Sare, todavía quedan unas 40 personas pendientes de acceder a progresiones de grado o a medidas contempladas en el artículo 100.2, aunque confían en que la situación pueda evolucionar durante este año mediante la aplicación del denominado modelo penitenciario vasco y el desarrollo de la Ley 7/2014 para quienes cumplieron condena en cárceles francesas.
“Helmuga denak etxera”
La red ciudadana considera que el periodo 2026-2027 debe ser una fase de transición para adaptar sus dinámicas de movilización a la nueva realidad. “Creemos que es sano y responsable imaginar también un futuro próximo en el que Sare deje de ser necesaria”, afirmaron durante la lectura del texto.
Por ello, anunciaron que durante los próximos meses revisarán las formas de movilización y trabajo desarrolladas hasta ahora, aunque manteniendo el mismo objetivo político: “Lograr que la última persona presa, exiliada o deportada por motivación política pueda regresar a casa”.
La principal apuesta de esa nueva etapa será la manifestación convocada para el 9 de enero de 2027 en Bilbo bajo el lema “Helmuga denak etxera” (“Destino: todas y todos a casa”).
Sare aspira a que esa movilización exprese “de forma mayoritaria” el deseo de la sociedad vasca de avanzar hacia el cierre definitivo de esta cuestión y se convierta en la culminación de décadas de movilización social.
“Nuestra voluntad y deseo es que esta sea la última manifestación multitudinaria que tengamos que convocar de forma permanente”, señalaron.
Sare concluyó llamando a la ciudadanía vasca a llenar Bilbo el próximo 9 de enero para dar “el paso definitivo” hacia un escenario que haga posibles la convivencia, la resolución y el regreso a Euskal Herria de las personas presas, exiliadas y deportadas, junto al respeto a las víctimas de todas las violencias.




