Tal como describía el colaborador de AraInfo, Eduardo Bayona, en el Diario El Segre el pasado día 11, el gobierno aragonés ha concedido un permiso de investigación minera para los próximos tres años en la zona oriental de Ribagorza. Sobre una superficie de 700 hectáreas de los términos municipales de Benabarri y Estopanya se plantea un nuevo intento de explotación de manganeso.
Este mineral, además de usarse para aleaciones de acero y como pigmento en distintos procesos industriales, se utiliza también en la construcción de baterías eléctricas.
Completa el diario lleidatà diciendo que la disponibilidad de estos yacimientos ha sido declarada estratégica por el Gobierno estatal que da la consideración de elemento crítico por su escasez que tienen asociada a menudo la presencia de alguno de los 17 elementos de las tierras raras que, apuro citarlas ya se han hecho familiares en nuestro tecno-panorama.
Esta minería no es nueva en esta tierra. Ya estuvo en actividad de 1917 a 1922 aprovechando los elevados precios que alcanzó el manganeso durante y después de la Primera Guerra Mundial, llegándose a los 52 metros de profundidad.
La mina contaba tres pozos: Sur, San Salvador y San Teodoro y con labores en cinco plantas. En 1922 se obtuvieron en la mina Teresa 290 toneladas de mineral. Las minas volvieron a estar activas entre 1936 y 1939, alcanzándose los 70 metros de profundidad con galerías a cinco niveles. En 1942, el Consejo Ordenador de Minerales Especiales de Interés Militar intento poner la mina de nuevo en actividad. En 1960, pasó a la Empresa Nacional Adaro, que realizo una campaña de investigación, concluyendo el que el mineral estaba prácticamente agotado (Adaro, 1994). Las concesiones caducaron en la década de los 60.
Sorprende, que habiéndose dado por agotado hace tiempo este emplazamiento, vuelva a la actualidad la gestión de nuevas concesiones. Puede deberse a una gestión de lo que se ha dado en llamar "Minería Junior" y, que tal como ya pudimos ver en la reentrada del pozo de Centenera (Carlota) en la zona de Graus, se trate de una actuación meramente administrativa que prospecta las posibles ubicaciones minerales para, llegado el caso, vender la tramitación realizada a empresas capacitadas para su explotación.
Lo cierto es que, con toda justificación, esta noticia ha alarmado a la opinión pública local a la que ya no le caben mas novedades en materia de energía y explotación de los recursos naturales. Después de más de 30 años de lucha contra la línea de alta tensión en todas sus versiones, del tsunami de las energías renovables y todas sus industrias derivadas, esta alarma está más que justificada. La absoluta falta de planificación de las administraciones públicas está convirtiendo nuestro territorio y nuestros paisajes en solar de especulación y en reserva energética de Europa. Una vez más, como ya pasó con las explotaciones hidroeléctricas, parece que alguien ha decidido en alguna mesa de despacho que la comarca de Ribagorza, como otras muchas de Aragón, sean víctimas del colonialismo energético y se vean sometidas a la triste denominación de “territorio de sacrificio” en aras a un tecno optimismo que carece de la mínima explicación científica.
Recogemos el trabajo de la Plataforma per la Conservació Ambiental i del Patrimoni d’Estopanya que ha resumido las características de esta solicitud a la que se podrá alegar hasta el próximo día 6 de diciembre.
Igualmente ha emitido el manifiesto, que se puede descargar en este enlace, que resume muy bien su voluntad de oposición a este trámite. Exigen la paralización de este proyecto de investigación para proteger su territorio ante el peligro de este extractivismo ultra liberal que ahora, como siempre, no sabe más que de beneficio cortoplacista.
Termina el Manifiesto apostando por un desarrollo que promueva la convivencia, la protección del paisaje y la biodiversidad y el bienestar de vecinas y vecinos, sin sacrificar la calidad de vida ni los valores naturales que hacen único a nuestro pueblo.
Artículo publicado originalmente en el blog La Ribagorzana.

