Riada, ciencia y tratamiento mediático

El seguimiento mediático se basa casi exclusivamente en la espectacularización del suceso, en las imágenes impactantes y en los testimonios reducidos a las víctimas y a los políticos

El paso de la avenida por Pradilla. Foto: Guardia Civil Zaragoza

Frases como “el coronavirus no existe”, “la COVID-19 se cura bebiendo lejía” o incluso “la Tierra es plana y se demuestra fácilmente, porque de lo contrario la gente en el Hemisferio Sur se caería, porque no puede caminar boca abajo”, ¿verdad que nos parecería una aberración que este tipo de afirmaciones se reflejasen con toda naturalidad en los medios de comunicación? Pues cada vez que se produce una riada del Ebro es habitual leer y escuchar en estos mismos medios afirmaciones similares, aplicadas a la hidrología.

Veámoslo con otro ejemplo. Imagínense que ante la erupción de Cumbre Vieja solo se atendieran los testimonios de vecinos y políticos, sin presencia alguna de vulcanólogos y vulcanólogas, quienes, desde el conocimiento científico nos ayudan a entender lo que está ocurriendo. Impensable, ¿verdad? Pues esto es lo que está sucediendo, de forma demasiado previsible en cada riada de nuestro Padre Ebro.

¿Cuántas opiniones científicas o académicas se escuchan sobre lo que es una riada, cómo se genera, cómo se desarrolla, cuáles son sus afectaciones, soluciones o consecuencias? La verdad es que muy pocas (y honrosas), en el mejor de los casos. El seguimiento mediático se basa casi exclusivamente en la espectacularización del suceso, en las imágenes impactantes y en los testimonios reducidos a las víctimas y a los políticos. Y estos últimos, a pie de terreno, en caliente, influidos por las primeras.

Desde luego que personas afectadas y clase política tienen algo que decir ante lo que está ocurriendo, pero se nos pasa por alto un asunto de gran importancia: en la mayor parte de las ocasiones estos testimonios se realizan en ausencia de cualquier rigor científico. Volviendo al inicio, resulta tan sencillo como aplicar la misma lógica que en el caso de la pandemia o el volcán de La Palma: dándole voz a las personas expertas, con acreditado y solvente conocimiento del tema.

Porque de lo contrario sucede que se convierten en “verdades incuestionables” asuntos cuando menos dudosos. Como que la culpa de las riadas recae en la falta de limpieza del cauce, que es necesario dragar el río para evitarlas, la maldad intrínseca de las y los ecologistas o se popularizan teorías sin ninguna base científica, como que un río es lo mismo que un vaso lleno de piedras. Una desafortunada metáfora que cualquier estudiante de Geografía podría desarmar en cuestión de segundos.

Esta ausencia insiste en un problema mucho mayor para nuestra sociedad: el desprecio por el saber y el método científicos al que estamos asistiendo en los últimos tiempos. En un momento además en el que el efecto Dunning-Kruger se expande por doquier, en el que cualquiera por leerse por encima un hilo de Twitter ya se siente capacitado/a para sentar cátedra sobre cuestiones de gran complejidad y retar a quien lleva años investigándolas.

Recordemos que el propio presidente de Aragón, Javier Lambán, en 2018 respondió al por entonces diputado de la oposición Nacho Escartín, con aquello de “hable con el alcalde de su pueblo y no lea tantas revistas científicas”. Una alocución que en cualquier país serio haría sonrojar a la opinión pública y que supone una auténtica (y temeraria) declaración de intenciones.

Ante esta situación los medios de comunicación debieran aportar su grano de arena, en forma de sensatez. Para ello sería necesario escuchar y dar voz a quienes pueden aportar conocimiento experto, acreditado y científico, en la materia. Por lo menos para que la opinión pública pueda formarse en consecuencia, valorando los distintos puntos de vista sobre un mismo acontecimiento.

Ya ni siquiera digo que prevalezcan unas opiniones sobre otras, solo que puedan escucharse todas, atendiendo a su relevancia. Y para ello no es necesario irse muy lejos. La Universidad de Zaragoza cuenta con especialistas en Hidrología, muchos de ellos reconocidos internacionalmente, con una larga trayectoria académica, con decenas (incluso centenares) de investigaciones publicadas a nivel internacional. Que ellos y ellas también nos ayuden a entender lo que está ocurriendo, para no seguir insistiendo en que la Tierra es plana o que las vacunas nos van a inocular el chip de Bill Gates.


Toda la información sobre la crecida del Ebro aquí.

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