La República Independiente de Torrero celebró este domingo su XXVIII aniversario en un acto popular y reivindicativo al abrigo del Centro Social Okupado Kike Mur, en la plaza de la Memoria Histórica del barrio zaragozano. Coincidiendo con el primer día del invierno, con una lluvia intermitente, vecinas y vecinos se congregaron en una jornada marcada por el humor, la crítica política y la defensa de las luchas comunitarias.
Como cada año, uno de los momentos centrales fue el nombramiento de las embajadoras de la República Independiente de Torrero. En esta edición, la distinción recayó en las Casas de Juventud y los PIEEs en lucha, que han vuelto a alzar el grito “SOS Zonas Jóvenes” contra los recortes impuestos por el Gobierno municipal de Natalia Chueca (PP-Vox). Se reivindicó así a “esa juventud que era llamada guetos, que se apoya, que se organiza, que lucha”, frente al desmantelamiento de estos espacios públicos de socialización y apoyo comunitario.

El segundo nombramiento fue para el movimiento vecinal “de ayer y de hoy”, en reconocimiento a décadas de organización barrial. Arturo Sancho, presidente de la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ), subrayó durante su intervención que “la esperanza es lo único que vence al miedo”, una idea que atravesó buena parte del acto. Ambas embajadoras agradecieron públicamente el gesto de las gentes de Torrero.
El encuentro incluyó también un micro abierto para dar difusión y apoyo a la campaña de La Olla Comunitaria, un proyecto autogestionado, nacido en el desalojado CSC Luis Buñuel, que desde 2020 reparte cada sábado, de forma solidaria y gratuita, un plato de comida caliente y fruta a personas que lo necesitan, sin preguntar por su situación administrativa o personal.
La parte cultural llegó de la mano de Txalapartaires “A Religada” y del Coro Libertario de Torrero, que pusieron música a una celebración con fuerte carga política. Esa carga se explicitó especialmente en el comunicado leído durante el acto, que, con un tono satírico y combativo, dibujó un “combate cotidiano” entre las derechas políticas, el poder económico y mediático, y las luchas sociales y populares.

En el manifiesto se reivindicó el papel de las asociaciones vecinales, el ecologismo, el feminismo, el sindicalismo, la solidaridad con Palestina y las plataformas ciudadanas que, desde lo local, tratan de frenar proyectos considerados lesivos para el barrio y la ciudad. Entre ellos, se volvió a señalar la oposición vecinal a la ampliación del Parque de Atracciones y la defensa de los Pinares de Venecia, así como el trabajo en torno a la memoria democrática de Torrero, pese a la derogación de la Ley de Memoria de Aragón por PP y Vox.
El comunicado de la República Independiente de Torrero cerró con un mensaje de apoyo a “todas las causas justas del mundo” y a las personas “pisoteadas por el capitalismo”, reivindicando la necesidad de seguir dando pasos, por pequeños que sean, para defender la vida y la dignidad colectiva.
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