APUDEPA, la activa asociación que defiende el patrimonio aragonés, presentó el miércoles de la semana pasada una entrada en el registro del Gobierno de Aragón alertando de una posible acción contra el patrimonio histórico en la parcela correspondiente a la calle Mayor 68-70 (Plaza de la Madalena). La denuncia advertía de que dos socias de la entidad observaron el martes, 13 de enero, que "en la solera de las antiguas bodegas, correspondientes a las viviendas ya derribadas, se están llevando a cabo trabajos de hormigonado sobre estructuras de carácter histórico".
Según el escrito, "la forma de proceder observada no parece ajustarse plenamente a la naturaleza y sensibilidad de la zona arqueológica afectada". La asociación sostiene que "una actuación compatible con la correcta conservación del patrimonio debería contemplar la disposición previa de una capa de geotextil, como elemento separador y protector, así como la aportación de gravas y tierras de sacrificio, destinadas a preservar los niveles arqueológicos subyacentes frente a posibles afecciones". Y concluye, a la vista del procedimiento de ejecución observado, que "no se aprecian dichos elementos".
La denuncia relata que "una de las socias contactó con la policía municipal, que se personó en el lugar e indicó que la actuación cuenta con autorización administrativa. No obstante, dicha autorización no se encuentra expuesta en la vía pública y, desde APUDEPA, se considera oportuno aclarar si la intervención dispone igualmente de la correspondiente autorización de la Dirección General de Patrimonio Cultural, habida cuenta de la naturaleza histórica de los restos afectados". Es decir, la entidad patrimonialista "no cuestiona la existencia de licencia de obras, entendiendo que estas autorizaciones se conceden con carácter general para la ejecución constructiva. Sin embargo, cuando las actuaciones afectan directamente a estructuras históricas o arqueológicas, se considera necesario que exista un control arqueológico adecuado, que garantice que los trabajos se desarrollan conforme a la normativa patrimonial vigente".
"La ausencia de dicho control, en caso de confirmarse, podría suponer la reiteración de situaciones ya recogidas en fases anteriores del expediente", subraya el propio texto registrado y remitido a la Dirección General de Patrimonio Cultural de Aragón.
APUDEPA solicita que se determinen "las medidas que se estimen oportunas para garantizar la adecuada conservación del bien" y el esclarecimiento de si la "actuación de hormigonado" sobre la zona de valor arqueológico ha contado con el visto bueno del organismo del Gobierno de Aragón.
"Viene de largo"
En conversación con AraInfo, Belén Boloqui relata que la situación de esta localización "viene de largo". Boloqui expone que la entidad tiene "documentación fehaciente de las irregularidades que se han dado desde un principio".
La portavoz, a modo de resumen, añade que, "enfocándolo en el tema arqueológico, el expediente está muy claro, ha habido muchas irregularidades, tenemos toda esa documentación". Señala que "tendrían que haber respetado las normas sobre actuaciones arqueológicas y no lo hicieron". Por ese motivo, explica, "la DGA se personó, en fin, paralizó las cosas y ahora, estos días atrás, han vuelto a ser reincidentes en lo que entendemos no deja de ser un delito contra el patrimonio".
Boloqui reitera la necesidad de una actuación en los suelos en la línea del escrito registrado. Desde la entidad tienen la percepción de que la Dirección General de Patrimonio Cultural ha realizado algún tipo de actuación, aunque desconocen el alcance y los resultados de la misma. No obstante, han observado la retirada de una parte de la maquinaria que operaba en el solar.
Consultada por AraInfo, la Dirección General de Patrimonio Cultural confirmó que recibió el escrito de Apudepa y que "uno de los técnicos visitó el lugar, como es habitual, para comprobar lo que ocurría". Según este organismo, "la zona en la que se está hormigonando corresponde a un área de antiguas bodegas del siglo XIX. Allí se realizaron sondeos arqueológicos que arrojaron un resultado negativo, por lo que no se han encontrado restos arqueológicos en ese espacio".
"Al construir las bodegas en el XIX quedaron destruidos (los restos). Por tanto, el área está libre de restos arqueológicos y no hay afección alguna. No obstante, la constructora se ha comprometido, porque así lo han querido, a reintegrar esas bodegas en los subterráneos del edificio en construcción", añaden desde la dirección general.
Fachadismo
En nuestro intercambio de impresiones con Belén Boloqui rememoramos, entre otras cuestiones, que del inmueble original solo ha quedado la fachada. El "cajetín" de la escalera, que debiera ser conservado, también fue derribado. Este modelo de conservación "light", tan habitual en la capital aragonesa, ha sido denominado, con sorna, como "fachadismo".
Esta manzana sufre una importante presión urbanística. A la situación del número 68-70 se suma lo acontecido en el 72 y la incertidumbre que vivieron las personas residentes en el edificio contiguo a este, del Coso 147. Este desprecio institucionalizado al patrimonio arquitectónico y cultural va de la mano, de forma inseparable, de procesos de especulación. Boloqui tilda las normas vigentes de "muy permisivas" con las agresiones al patrimonio, pero aun así denuncia que "aún les parece muy complicado cumplirlas". Y se lamenta de que el resultado sea dejar solo "la sombra de lo que era". Además, con acierto, concluye que "todo eso incide en el tema de la vivienda y todo este fracaso en torno a la cuestión".

