Recuperar la calle

22 mayo, 2026. 06:35

Este miércoles 20 de mayo vivimos una manifestación histórica por la educación pública en las tres capitales aragonesas, sobre todo en Zaragoza con miles de personas haciendo repaso de agravios.

Los palos que le están cayendo a los servicios públicos, fundamentalmente Educación y Sanidad, se van acumulando y están explotando en diversos puntos del Estado.

Las movilizaciones educativas han sido también masivas en Catalunya o València, especialmente en la última donde la huelga ha sido más larga y los actos callejeros han sido continuos.

Este domingo hay manifestación por la vivienda, en una tesitura en que buena parte de la población, especialmente la más joven y precaria, pasa por una situación que podría calificarse de desesperada. Una realidad acuciante con una necesidad básica sometida a unas leyes de mercado que no dan tregua.

Asimismo este martes empiezan huelga indefinida en la provincia de Zaragoza las trabajadoras de la limpieza. Uno de los sectores más precarios de todo el ámbito laboral, donde reina la contratación temporal y unas condiciones casi miserables. Y todo apunta a que 347 trabajadoras de Majorel se irán a la calle en Zaragoza.

Muchas reivindicaciones diferentes a las que podemos sumar, las luchas por la regularización, la solidaridad con Palestina, el feminismo en sus diferentes reivindicaciones o por la sanidad pública, esta última tan necesaria y en serio proceso de privatización. Ninguna más importante que otra, no hay que entrar en ese juego.

Un sensación: todas estas luchas parecen a veces funcionar como compartimentos estancos. Parecen haber perdido el nexo común de tomar la calle, de no afectar a toda la comunidad.

Así pues en las movilizaciones educativas vemos sobre todo a docentes y a familias. En las de sanidad a gente de una cierta edad, que es quien más usa el servicio y padece sus carencias. En las de la vivienda a gente más concienciada o que sufre directamente las consecuencias más graves como los desahucios. O, en las luchas laborales, a las directamente afectadas.

Se echan en falta organizaciones transversales que agrupen las diferentes luchas. Se ha metido demasiado tiempo y recursos en las vías electorales y la gente antiautoritaria hemos perdido la calle y los medios.

Lo de los medios es difícil de recuperar. La avalancha de pasta venida de las derechas y los poderes fácticos lo ponen complicado y hay, en apariencia, toda una línea de pensamiento hegemónico neoliberal que pone las cosas muy cuesta arriba.

Ahora bien, pasada la larguísima resaca del 15M y ese tomar los cielos que se quedó en espejismo (en realidad, al capitalismo el tomar parte de las instituciones de la forma en que se ha hecho no le mueve un pelo) es tiempo de retomar la iniciativa y de hacer base.

—¡Ya salieron las flipadas anarquistas!—. Parece volverse a oír el eterno soniquete.

Pues no, simplemente es el tiempo de hacer calle, de ver que el tiempo de la gente sin recursos es siempre. Que el sistema ha cambiado muy poco y, si lo ha hecho, ha sido para contrarrestar cualquier mínima disidencia con nuevas formas de pensamiento autoritario.

Esto no es más que una simple acratorial de un programa que casi no llega ni a minoritario, pero, si nos creemos aquello de que la resistencia es fértil, el momento es ahora ¿Por qué no?


Acratorial semanal del programa El Acratador de Radio Topo, radio libre de Zaragoza.

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