Recrecimiento de Yesa: "La seguridad nunca fue lo primero"

Antonio Aretxabala, Pablo Álvarez y Cesar González suscriben una nota de prensa, remitida por las asociaciones ‘Río Aragón’ y ‘Yesa + No’, que responde de forma pormenorizada a los intentos del Gobierno de Navarra por justificar las actuaciones que acompañan el recrecimiento de este embalse y que continúan sin resolver los graves problemas de seguridad

(Archivo) Presa de Yesa en junio de 2021. | Foto: Lozano Manzanedo

El consejero de Cohesión Territorial del Gobierno de Navarra, Óscar Chivite, afirmó este jueves en el Parlamento de Navarra que "El principal fin es garantizar la seguridad de las poblaciones navarras que están situadas aguas abajo del pantano de Yesa" y que, tras un cuarto de siglo de obras que han quintuplicado presupuesto y tiempos de finalización, las obras del recrecimiento de Yesa "no son en absoluto un despilfarro". Las palabras de Chivite llegaron en respuesta de una pregunta de la parlamentaria Laura Aznal sobre el despilfarro y la seguridad del embalse de Yesa.

"Pero la historia y la realidad son tozudas", responde una nota de prensa remitida a AraInfo por trasladan las asociaciones ‘Río Aragón’ y ‘Yesa + No’ y que suscriben Antonio Aretxabala, doctor en Geología y experto en riesgos naturales,
Pablo Álvarez, redactor de la Hoja de Ruta hacia el Plan de Evacuación de Sangüesa, y Cesar González, doctor en mecánica de fluidos.

Los firmantes han querido citar "tan solo" media docena de ejemplos de cómo la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y el Gobierno de Navarra han actuado "ocultando y minimizando los problemas y jugando en el filo de la navaja con la seguridad de las comunidades afectadas". A lo que añaden que "afortunadamente, y de momento, estos ejemplos no han supuesto una desgracia mayúscula; tan solo una catástrofe económica, medioambiental y social".

Su recorrido arranca en 2006, cuando en la ladera izquierda, se produjo un deslizamiento de 3,5 millones de metros cúbicos de tierra que amenazó con un posible rebose. Si no es por una publicación en prensa de 2007 en el diario El Mundo, "nadie hubiese sabido del peligro que se corrió aguas abajo de la presa tras semejante movimiento", sostienen. Y es que según recuerdan, "la CHE no avisó, procedió a sellar las grietas y a acumular rocas a pie de deslizamiento con la esperanza de que quedase estabilizado. Desde el satélite Sentinel1 del Proyecto Copernicus para el European Ground Motion Service (EGMS) todavía se puede seguir su lento desplazamiento".

En 2013, fueron los vecinos desalojados de las urbanizaciones quienes al ver doblarse y resquebrajarse sus viviendas dieron la voz de alarma. Iban a ser apremiados a volver a sus casas "cuando la ladera fuera segura" según manifestaciones de la propia CHE. Pero la realidad fue que tras una serie de litigios, "fueron indemnizados y forzosamente expropiados". Nunca más volvieron, señala la nota remitida.

En octubre de 2014, nos refrescan Aretxabala, Álvarez y González, se produjo un desplome de 30.000 m³ a 60 metros de la vieja presa "ya levantada por el deslizamiento de 2013 y nadie avisó del problema". Lo denunciaron los vecinos y las vecinas, lo fotografiaron para la prensa y corrió por las redes sociales. La CHE y el Gobierno de Navarra salieron del paso diciendo que "era algo superficial".

Argumentaron las instituciones que este tipo de deslizamientos que "presumiblemente no afectarían a la estabilidad general de la ladera" eran consecuencia de desembalses rápidos o fuertes lluvias. Sin embargo, nada de eso había sucedido; el embalse estaba en fase de llenado y la época fue extremadamente seca con precipitaciones de 0 milimetros, lo cual se le mostró a la CHE. Ante tan contundente evidencia, finalmente la confederación afirmó que aquel deslizamiento era "un misterio", rememoran con sorna los firmantes. "No tenemos una causa concreta y no descartamos que puedan volver a darse nuevos episodios", sentenció el entonces presidente de la CHE, Raimundo Lafuente Dios.

A finales de 2019 personas residentes en la zona fotografiaron las grietas que saltaron a la prensa con el año nuevo de 2020 tras proclamar la CHE que la ladera se encontraba en equilibrio estricto, una manera de reconocer que "el factor de seguridad es muy deficiente y en cualquier momento se puede desatar otro deslizamiento rápido como los comentados, porque el movimiento extremadamente lento a la sazón se reconoció por fin con un consenso científico del 100%", añaden Aretxabala, Álvarez y González. Como ocurrió en 2007 y 2014, la CHE procedió a tapar las grietas y declaró que "no eran relevantes y todas las laderas del mundo se mueven".

"En octubre de 2022 supimos que, tras cuatro años, tanto la CHE como el Gobierno de Navarra tenían el informe pedido en 2018 por el Ministerio para la Transición Ecológica al Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos fechado en abril de 2021", explica la nota. Eso significa que "había permanecido año y medio a buen recaudo un dictamen cuya conclusión principal era continuar con un método observacional (ensayo y error) a pesar de no poder determinar el factor de seguridad, presumiblemente muy bajo, y ser conscientes de que actuando así se estaba sometiendo a la población a un mayor riesgo", apuntan los expertos. Además, sostienen que las instituciones "confiaban en que cualquier contratiempo observado fuera reversible, no obstante, la historia ha demostrado observacionalmente que no lo es: ni los vecinos volvieron a sus casas ni la ladera dejó de moverse, menos aún volvió hacia arriba, ni la vieja presa dejó de hacer de contrafuerte". De nuevo, tampoco se cumplió la promesa de que "la nueva presa era la solución definitiva para detener los movimientos", como afirmó Xavier de Pedro, que fuera presidente de la CHE.

Si tan importante es la seguridad de las personas aguas abajo, "¿cuántos simulacros se han hecho y cuánto presupuesto se ha aprobado en la necesaria, obligatoria y vital pedagogía que requiere el vivir bajo semejante bomba de relojería?", se preguntan Aretxabala, Álvarez y González. Para resaltar la contradicción evidente sobre esta cuestión ponen de relieve los presupuestos millonarios dispuestos cada cierto tiempo para asegurar unas laderas móviles que "tienen estabilidad suficiente" o que están "absolutamente paralizadas", según las instituciones.

"Que la seguridad no es ni de lejos lo más importante lo demuestran los hechos, no las declaraciones políticas sobre los no-hechos", concluyen al respecto.

El plan de evacuación de Zangoza

Desde que se creara el ‘Plan de Evacuación de Sangüesa’ en 2022, el grupo de trabajo sobre el mismo no se ha vuelto a reunir, así lo señalan los firmantes de la nota. "Tampoco se ha seguido implementando la Hoja de Ruta que el propio Ayuntamiento encargó, fue revisada por el Gobierno de Navarra y marcaba el itinerario a seguir para hacer de Sangüesa una ciudad resiliente", añaden.

Lamentan que, de momento, no se conoce "fecha ni contenido" sobre las futuras acciones a desarrollar por parte de las autoridades, aunque "sí es verdad que tras la DANA de Valencia hubo unas tímidas apariciones con promesas de ponerse las pilas". Sin embargo, la nota comparte las palabras de la parlamentaria Laura Aznal, que ha sostenido que "continúa el despilfarro" de millones de euros de todas y todos hacia las grandes empresas del hormigón y la energía.

Tampoco ha habido dinero ni para un solo simulacro en 24 años de sobresaltos, explican. "No se ha aprobado un plan de formación de técnicos locales ni a la población. Ni se han distribuido folletos informativos más allá de la información que se suministró cuando el plan de evacuación se presentó en 2023. No se han organizado más charlas con los vecinos. Ni se ha instalado la señalética en las calles por las que habría que evacuar en los escasos 20 minutos que la población tendría para salvarse. Y tampoco se ha hablado de hacer simulacros", señalan a modo de recopilación. Y, aunque se instaló un sistema de megafonía y avisos para la evacuación como parte de la Hoja de Ruta, "todavía no queda claro por qué hace un año sonaron, por error, villancicos haciendo que los vecinos no supieran si celebrar la Navidad o evacuar. Este episodio demuestra, más allá de lo anecdótico, que ni la población ni los responsables locales están hoy preparados", recoge la nota.

Los tres expertos recuerda que según lo dispuesta actualmente en el plan de evacuación, "un sector de la población debería cruzar el río Aragón en caso de una evacuación urgente, con el riesgo de que les pille la avenida. Algo que, según los autores del estudio de evacuación creado en 2015 y sobre el que se apoya la Hoja de Ruta y el propio plan de evacuación, "hay que evitar a toda costa", como es lógico.

"Si todo esto es poner la seguridad por delante, está claro que los responsables de nuestra seguridad física y económica piensan que la ciudadanía nos chupamos el dedo y demuestra, una vez más, que la seguridad nunca fue lo primero", terminan lamentando Aretxabala, Álvarez y González en la nota remitida por las asociaciones ‘Río Aragón’ y ‘Yesa + No’.

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