"Skinheads" y "Rapados": rompiendo mitos falsos

El historiador catalán Carles Viñas ha escrito el primer relato riguroso de la subcultura skinhead en el Estado. Un testimonio de una época, "tiempos que se vivieron muy acelerados, muy inconscientes". Un trabajo académico, dividido en dos libros, en el que ha invertido once años de su vida y que arroja luz "sobre un tema muy tratado en los medios pero con un estereotipo erróneo que ha ido arraigando a nivel social".

Carles Viñas en La Montonera en la presentación de “Rapados” | Foto: Iker G. Izagirre (AraInfo)

Los skinheads sufrimos, sobre todo en los años 90, maltrato mediático y político. Miguel Ángel Conejos sabe bien de lo que habla. Este periodista aragonés —colaborador de AraInfo—, cocinero y exjugador de rugby, también es skinhead. O al menos lo fue en aquella década impregnada de violencia y titulares alarmistas. Su afirmación, pronunciada el pasado 8 de noviembre en la librería zaragozana La Montonera, podría resumir las razones de los libros “Skinheads. Historia global de un estilo” (Bellaterra, 2022), y su continuación, “Rapados. Una historia de la subcultura skinhead autóctona” (Verso, 2024), escritos por el historiador catalán Carles Viñas: romper mitos falsos.

Viñas, uno de los mayores conocedores del movimiento skinhead en el Estado, sino el mayor, volvió ese 8 de noviembre a La Montonera por tercera vez en dos años para presentar su último trabajo, “Rapados”. Junto a “Skinheads”, componen un relato riguroso de la historia de esta subcultura. En ellos, explora sus orígenes en los años 60 en Inglaterra, su desembarco en los primeros 80 en los diversos territorios del Estado español y explica la evolución de "un estilo urbano que se extendió a todas partes". "Cualquier pueblo pequeño llegó a tener un skin en su momento", afirmó. Un movimiento "genuino, muy artesano en sus comienzos", pues no había tantas posibilidades para conseguir ropa o música como ahora. "Una cultura que se enfrentaba a lo mainstream", como dijo Miguel Ángel Conejos, que estuvo arropando al historiador en la presentación en Zaragoza.

Los libros, para los que su autor invirtió once años de su vida, son una tesis doctoral. "Quiere ser un trabajo académico que arroje luz sobre un tema muy tratado en los medios, en la prensa, pero creo que evidentemente con un estereotipo erróneo, falso, que ha ido arraigando a nivel social y que el libro intenta romper". Pero "que nadie espere aquí ni fotos ni aventuras. Sí salen algunas cosas, pero es un libro académico", añadió con humor. Viñas tampoco pretende que sea "una Biblia ni el libro definitivo". "Es mi aportación. Y ojalá, en el futuro, más gente, más investigadores, hagan otras aportaciones complementarias o que las mejoren".

Carles Viñas mostró "alegría" al poder presentar “Rapados” —que va ya por su tercera edición—, porque después de más una década de investigación, y otros "tantos años de buscar editorial", finalmente "mi tesis se publica". Pero es una historia "un poco triste" porque "ha dejado muchas víctimas y heridos detrás". "No toda la gente la vivió con la alegría de ir a conciertos. Está muy bien bailar y cantar pero igual salías del concierto y te estaban esperando para darte una paliza. Ahora es muy diferente que en los 90. Fue una época muy dura. Me acuerdo de que sí veías a alguien con la cabeza rapada por la calle y si no lo conocías, pues tocaba correr. Por tanto, la violencia es un elemento que sale en el libro. Pero no quería que fuese el elemento central porque no quiero caer en la visión habitual de los medios. Estética, música, violencia, territorio / comunidad, masculinidad y fútbol son los ítem que van a explicar lo que es el estilo skin".

“Rapados” comienza en los años 80, y pasa a describir los 90. "Luego ya la cosa fue a menos. Fueron tiempos que se vivieron muy rápido. Muy acelerados. Muy inconscientes. Es un testimonio de una época", incide el autor. Conejos coincide con Viñas al describir aquella década. "Los 90, que son los años en la que yo me puedo identificar más con las subcultura skinhead, fueron muy duros. No fue algo muy divertido. Fue algo extraño. Con sus altibajos. Con tus fiestas. Pero también con tus problemas. Y con mucha violencia. Esto está muy bien narrado".

Para Conejos, “Rapados” son "400 páginas de tratado subcultural y, sobre todo, un libro súper serio". "Me ha hecho ilusión las páginas que he podido leer con intensidad. Que se aborde con seriedad y que se cuenten cosas que evidentemente te han contado personas que lo han vivido se agradece. Y por otro lado, no deja de ser curioso, porque te encuentras fanzines, programas de radio o espacios que has compartido. Es una especie de remember propio".

"Un neonazi no es skin"

Portada del libro "Rapados" de Carles Viñas.

Sobre "la génesis" de este último libro, Viñas detalló que el título, por ejemplo, no era este. "Era 'Skinheads. Segunda parte'. Pero Kiko Amat, el prologuista, dijo: No, no. Esto ‘Rapados’. Yo no lo veo muy claro porque utilizo siempre dos términos para diferenciar skins de cabezas rapadas neonazis. Porque un neonazi no es skin. Pero Kiko, amigo y muy generoso en el prólogo, me convenció".

Esta diferenciación entre skinheads y cabezas rapadas nazis ha sido una constante en la historia de esta subcultura. Los nazis se apropiaron de la estética, y el autor no quería que "fuesen el centro" de “Rapados”. "Esto va de explicar el movimiento skinhead. Puedo hablar puntualmente de ellos, pero no es mi idea, no quiero darles publicidad", remarcó.

En este sentido, Viñas explicó que "la política que en otras partes no tiene peso, en el Estado español y en Italia son los dos sitios donde tiene más importancia por razones evidentes, que es el contexto sociopolítico de ambos países. Esto en Bélgica, Alemania, Francia, Gran Bretaña no era importante, pero aquí sí fue importante y marcó mucho la evolución". Por ejemplo, "en otros países que todos eran SHARP —acrónimo de Skinheads Against Racial Prejuice—, en Catalunya todos eran redskins. Y esto es por reacción a que hubiera neonazis. Porque en la prensa en los 90, a diario, había noticias, reportajes, que hablaban de 'skins racistas' o 'skins nazis'. Esto al final cuajó. Había una alarma social. La gente te veía por la calle y se cambiaba de acera. Ahora son las 'bandas latinas".

A este respecto también se refirió Miguel Ángel Conejos. "Esto nos obligó a una identificación estética continúa. Recuerdo que si salías un día sin una chapa o sin un pin, te podían pegar todos, incluso 'los míos".

Skinheads y colectivos libertarios en Zaragoza, una "rara avis"

Miguel Ángel Conejos y Carles Viñas en la presentación de "Rapados" | Foto: Iker G. Izagirre (AraInfo)

Como afirma Viñas en “Rapados”, la evolución del estilo en Aragón quedó circunscrita, principalmente, a Zaragoza. En la capital aragonesa nacieron primero el SHARP, al comienzo de la década de los 90 en la mítica Casa de la Paz, y unos años después el RASH —Red & Anarchist Skinheads—, más politizado. La ciudad del Ebro también vio emerger un programa de radio que desde las ondas de la radio libre Radio Topo difundía los sonidos ska en todas sus formas. Hablamos de Skándalo en las Ondas, que continúa en emisión todos los domingos desde hace 25 años. El autor también cita a colectivos como Delicias Crew y a varias bandas musicales, que con mejor o peor fortuna, fueron apuntalando el estilo skinhead: desde los primeros Red Action a unos Asalto 54 más rodados. Sin olvidar la explosión de los sonidos jamaicanos con Skabeche, Rebel Spell o The Magnetophones como principales protagonistas.

"Me he leído las cosas que cuenta de Zaragoza y lo comparto al 90%. Digo al 90%, porque hay cosas que se las ha contado alguien a Carles que a lo mejor lo ha visto de otra forma que como lo he vivido yo", señaló Conejos en la presentación. En esto, recordó que hizo "un esfuerzo" para su primera novela “Al salir del barrio” (Ovejas Negrxs, 2022), "bastante interesante", y argumentó que "llega un momento en el que entendí que el recuerdo es una transformación propia de la realidad. Había momentos en los que yo recordaba cosas que si las hablaba con una tercera persona me hubiera dicho: 'Pues no sé si fue así'. Pero no dejaba de ser real. No es que estuvieras mintiendo, sino que tú transformas tus recuerdos conforme va avanzando tu vida con respecto a las cosas que te van pasando".

"En cuanto a lo que se cuenta sobre los skins de Zaragoza no hay ningún pero. Carles nos nombra al movimiento skinhead de Zaragoza como si fuéramos una rara avis. Y es cierto que lo éramos. Reflexionando sobre esto creo que somos rara avis como skins en el Estado español porque desde el principio participamos en colectivos libertarios, en el ambiente libertario, en la Casa Okupada de La Paz. Éramos muy jóvenes. Gente de 15, 16, 17 años, que compartía espacios con gente más bregada en lo político y sobre todo con colectivos antimilitaristas o feministas y tuvimos una educación política distinta. Zaragoza era de los pocos sitios del Estado donde había skins abiertamente anarquistas. Esto es remarcable", continuó Conejos para insistir en que "también fuimos un poco raros". "Tengo el recuerdo de ir a un concierto de Desmond Dekker con los vaqueros bañados en lejía y con las botas más altas que tenía. Y sin embargo, ir a ver a The Business a Alonsotegi con unos Loafers. Era un juego de provocación intrínseco a nuestro grupo de amigos en Zaragoza".

"Amarrar esa narrativa verbal a un formato sólido"

Kiko Amat escribe en las primeras páginas de “Rapados” algo importante: "Hasta que ha llegado Carles Viñas con este libro, la historia de los skinheads del Estado español existía únicamente en formato oral, como la de los nativos norteamericanos o algunas culturas precolombinas. Lo primero que hace 'Rapados', así, es amarrar esa narrativa verbal a un formato sólido que, por su misma condición, se asegura un lugar póstumo y garantiza que esas historias sobrevivan más allá de la existencia física de quienes las vivieron. En dos palabras: ya no depende de nuestras charlas de bar el mantener viva la historia de la subcultura (un alivio, si me preguntan)".

El epílogo, de clarificador título "Antifascistas" —por si aún había quedado alguna duda—, es obra de Fermin Muguruza. El artista vasco, al igual que Kiko Amat, reivindica la importancia de la obra de Viñas: "Como bien dice el antiguo proverbio africano, las historias de cacería seguirán glorificando al cazador... Hasta que los leones tengan sus propios historiadores".

Sobre la participación de Fermin, el autor recuerda que "para el libro entrevisté a 50 o 60 personas. Uno fue Iñigo Muguruza, hermano de Fermin, que murió hace poco. Y le dije, en el libro sale tu hermano y creo que estará bien que escribieras. Le pillé en un momento emocional bueno y lo hizo. De hecho, en la presentación del libro en Barcelona estuvieron los dos, Kiko y Fermin, y para mí fue un orgullo enorme".

"Es una cosa que ha quedado en círculos de veteranos, nostálgicos igual"

Portada del libro "Skinheads" de Carles Viñas.

Durante la presentación en Zaragoza Carles Viñas afirmó varias veces estar "un poco harto ya del tema". "Me dijeron que para la tesis tienes que coger un tema que te guste mucho y lo vas a acabar odiando. Y tenían toda la razón del mundo. Porque llevas encima muchos años, no ves nunca el momento de acabar. Mi tesis doctoral son 1.500 páginas, más mil de anexos y mil más de otros anexos, o sea casi 4.000. Por eso tardé once años, y por eso es impublicable. La tuve que dividir en dos partes y quitar una parte importante".

El autor explicó que "es un tema que tiene su recorrido, su tiempo, su momento". "Evidentemente el estilo está ya en declive. Poca gente asume ahora la estética skin. Gente joven hay muy poca. Es una cosa que ha quedado en círculos de veteranos, nostálgicos igual. La gente que lo vivió en su momento que lo lleva muy adentro, muy genuino, pero ahora lo que hay es otra cosa. Porque la gente joven tiene muchas opciones lúdicas, de ocio. La sociedad va cambiando, evolucionando. Los gustos y las formas también. Ahora hay una cierta uniformización de la juventud. Hay poco disidente, que rompa las modas del momento".

No obstante, concluyó adelantando que "si algún día me vuelvo a meter y tengo tiempo" le gustaría escribir dos cosas que tiene pendientes. "Una es un estudio monográfico sobre mujeres, género y skins que no existe en el mundo, y creo que es importante. Ahora que hay mucha obra de género, de feminismo, me extraña que nadie se haya interesado por esto. Y otra es una historia internacional sobre los redskins". Esperaremos pacientes.

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