Puigdemont invoca a la calma mientras el rey piensa en el 155

Todo el discurso del president de la Generalitat tenía una voluntad moderadora y mediadora. Mientras el discurso de Felipe VI se dirigía a una sola parte de la población de España y Catalunya, el de Carles Puigdemont quiso erigirse como un mensaje transversal y plural

Puigdemont durante una comparecencia institucional. Foto: Govern

Puigdemont hizo un discurso a miles de años luz del que pronunció Felipe VI. Mientras el monarca legitimaba la represión policial del pasado 1 de octubre en Catalunya y daba pie a que el nivel de tensión en el territorio se elevara en los próximos días, el president de la Generalitat abogaba por la paz y el diálogo.

Puigdemont empezaba sus palabras reconociendo que estos “han sido días de emociones que quedarán grabados en la memoria”. Pese a lo que pudo verse el 1-O el president prefería poner en valor las escenas que durante el día 3 de octubre se pudieron ver en las calles de Catalunya con motivo del parón del territorio. Se refería a las imágenes en las que personas con banderas españolas y banderas catalanas se abrazaban cívicamente para condenar la violencia. Una violencia policial que el político tildaba de inaceptable y que según el mismo había removido conciencia en Europa.

En Catalunya se respira un clima de tensión prebélica que el político catalán quiso desactivar desde el minuto número uno de su discurso. Frente a los que hablan de guerras, Puigdemont quiso invocar la tranquilidad.

“Querría poner en valor la actitud de centenares y centenares de catalanes y catalanas que ayer os movilizasteis en una parada sin precedentes en nuestro país”, afirmaba Puigdemont. “Superando el miedo y las amenazas”, añadía.

“Nos tenemos que mantener como un solo pueblo. Con diferencias, discrepancias, errores y a veces -porque también hay que decirlo- con grandes aciertos”, continuaba Puigdemont. Poniendo en valor la actitud que Catalunya ha demostrado tener durante los últimos días y que está siendo admirada en muchas partes del mundo, dejaba muy claro que hay personas que pretenden presentar el referéndum como algo “ilegitimo, ilegal y criminal”. Así mismo criticaba a los que piensan que “perseguir urnas, papelas y votantes es algo inexcusable para un estado de derecho”.

“Debemos estar todos muy tranquilos y muy serenos”, señalaba el presidente. “Lo que hemos hecho, lo que hacemos y lo que haremos es lo que otros pueblos han hecho y otros pueblos harán en el futuro”, afirmaba.

Sorprendente fue el momento en que Puigdemont cambiaba el idioma de su discurso para hablar en castellano. “Quiero dirigirme a los españoles que estos días han expresado su compromiso con las demandas de los catalanes”, señalaba. “Queremos seguir contribuyendo al desarrollo del estado español”, dijo.

A continuación, se refirió al carácter cohesionador que tiene la diversidad en Catalunya y, lo que nadie quizás esperaba, arremetió duramente contra el discurso del rey Felipe VI que se había producido el día anterior. “El mensaje que el jefe del estado dio hacia una parte de la población, no lo podemos compartir ni aceptar”, dijo contundente Puigdemont. Luego añadió que “el rey hace suyo el discurso y las políticas del gobierno Rajoy que han sido catastróficas en relación con Catalunya e ignora a los millones de catalanes que no pensamos como ellos y que han sido víctimas de durísimas actuaciones policiales”. El político del PDeCAT añadió que el monarca nunca ha querido escuchar al govern de la Generalitat ni las aspiraciones de soberanía del pueblo catalán.

Puigdemont criticó duramente el papel partidista del rey que solo habló para una parte de los españoles y de los catalanes y que en su afán por preservar los intereses de la derecha español se saltó el papel moderador que la constitución le otorga. El president sentenció dirigiéndose directamente al rey, en los que seguramente se convertirán en segundos virales: “Así no. Con su decisión de ayer usted decepcionó mucha gente en Catalunya que lo aprecia”.

Por último, Puigdemont se reafirmó en el mandato que le dieron sus votantes, es decir llevar a cabo un proceso de autodeterminación, pero abrió la puerta al diálogo y la mediación. “Quiero garantizar que mi gobierno no se desviará un milímetro del compromiso de paz y serenidad”, dijo el president de la Generalitat. Añadió que esa mediación ha sido una seña de identidad de un gobierno, el suyo, que siempre ha encontrado la puerta cerrada en otro gobierno, el del estado español.

Puigdemont lanzó un mensaje de concordia y paz mientras que en el discurso de Felipe VI, en las antípodas, solo había revancha, autoridad y el 155 que llegará a Catalunya en breves.

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