Este 29 de noviembre el IRTA (Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de la Generalitat de Catalunya) ha otorgado en Zaragoza, por segunda vez consecutiva, los Premios Porc d’Or de Capa Blanca para reconocer a las empresas del sector porcino que destacan por mejorar la eficiencia y calidad de su producción.
Estos premios, que reconocen esfuerzos en responsabilidad medioambiental, plantean sin embargo una preocupante contradicción en la actual situación de emergencia ecológica global.
A pesar de los avances tecnológicos, la producción porcina industrial continúa siendo una de las principales causas de deterioro ambiental en Aragón y en otras zonas del Estado español. En septiembre de 2023, un equipo internacional de científicos alertó que se han sobrepasado seis de los nueve "límites planetarios" propuestos para evitar cambios catastróficos e irreversibles en el planeta. Estos límites establecen los niveles seguros de presión que las actividades humanas pueden ejercer sobre los sistemas ecológicos globales, regulando aspectos fundamentales como el ciclo de nutrientes (por ejemplo, el nitrógeno), la biodiversidad, el uso del suelo y el clima. La ganadería industrial, y en particular el sector porcino, es uno de los factores más determinantes en la transgresión de varios de estos límites.
Impacto ambiental del sector porcino
"La producción intensiva de cerdos, que en Aragón alcanza un número de 8,4 cerdos por cada aragonés, contribuye de manera directa a que varios de los límites planetarios críticos se hayan excedido", explican los colectivos convocantes.
En la nota de prensa remitida a AraInfo sostienen que "la producción porcina genera altos niveles de contaminación en aguas y suelos, debido a la excesiva cantidad de nitratos, amoniaco y óxido nitroso vertidos. Esta acumulación de nutrientes no solo perjudica la biodiversidad local y provoca fenómenos como la eutrofización de ríos y lagos sino que impide beber agua del grifo a los habitantes de 39 poblaciones aragonesas".
Además ponen el acento en "la pérdida de biodiversidad y cambios en los ecosistemas terrestres", ocasionado por "la expansión de terrenos para el cultivo de piensos, como la soja importada de regiones deforestadas, degrada los ecosistemas y contribuye a la destrucción de hábitats naturales".
También señalan a las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). "La ganadería industrial es responsable de una proporción significativa de las emisiones de GEI, impulsando la crisis climática. En Aragón, donde el sector porcino ocupa un papel destacado, esta situación amenaza el equilibrio ecológico local y global", añaden.
Además, la producción intensiva de cerdos representa un importante riesgo sanitario, con "serias consecuencias para la salud pública". Según defienden las prácticas industriales de este sector impulsan "la resistencia antibiótica y las zoonosis". En concreto ponen el acento en que "el uso masivo de antibióticos en la cría de cerdos aumenta el riesgo de aparición de bacterias resistentes, una problemática que causa aproximadamente 35,000 muertes al año en Europa. También existe un riesgo elevado de aparición de nuevas zoonosis, como se observó con la pandemia de COVID-19".
La paradoja de los premios a la sostenibilidad en la producción porcina
La concesión de premios por supuesta sostenibilidad en granjas porcinas choca con la evidencia científica actual sobre los efectos de la ganadería industrial. En opinión de ambos colectivos, reconocer como "sostenibles" prácticas que continúan generando un profundo impacto negativo en el medio ambiente es una señal alarmante para Aragón, donde los recursos naturales ya están bajo presión, pero también para el resto del planeta. La evidencia científica es abrumadora en contra de estas prácticas de ganadería intensiva.
Llamado a la reflexión y a la acción

"Frente a la contradicción de premiar una industria que contribuye activamente a la degradación ambiental, instamos a una revisión exhaustiva de los criterios de sostenibilidad y a la implementación de medidas efectivas para reducir el impacto de esta actividad". Aragón y el planeta no pueden permitirse políticas de pretendida sostenibilidad que ignoren las advertencias científicas y los límites planetarios necesarios para la supervivencia de la humanidad, denuncian en su comunicado. Por ello Rebelión Científica Aragón junto con la Alianza por el Clima, han realizado una concentración este viernes 29 de noviembre, a las 18.30, en las inmediaciones del Auditorio de Zaragoza, donde ha tenido lugar la entrega de premios.

