Las más de 4.000 explotaciones industriales de porcino intensivo producen en Aragón, más de 20 millones de m3 de purines cada año, “un volumen excesivo que de ninguna manera puede ser absorbido como fertilizante por nuestra base agrícola, y que lamentablemente acaba como residuo altamente contaminante en nuestras tierras y acuíferos”, destacan desde la Coordinadora Aragonesa Stop Ganadería Industrial, en la que se integran más de 60 asociaciones rurales, entre ellas Loporzano SIN Ganadería Industrial (Plana de Uesca), Aguas Vivas y Limpias (Cuencas Mineras), Banastás Pueblo Vivo (Plana de Uesca) y Pueblos Vivos Altas 5 Villas (Cinco Villas).
Representantes de la Coordinadora Aragonesa Stop Ganadería Industrial, así como ANSAR (Asociación Naturalista de Aragón), Ecologistas en Acción Zaragoza y Sapap (Sociedad Aragonesa de Protección a los Animales y Plantas) solicitaron una reunión con los responsables del ramo de la Diputación General de Aragón para abordar las soluciones a este importante problema de Salud Pública.
Así, el pasado 26 de enero, representantes de estas entidades se reunieron con Fernando Laguna, director general de Calidad y Seguridad Alimentaria “para hacerle llegar la creciente preocupación ciudadana por la proliferación de explotaciones de porcino intensivo en Aragón y el deterioro medioambiental generado por las mismas”.
En el encuentro “que transcurrió durante casi dos horas en un ambiente cordial”, las asociaciones rurales que se oponen “al modelo de grandes explotaciones implantado” en nuestro país, empezaron recordando a Laguna que “las más de 4.000 explotaciones de porcino intensivo producen de 20 millones de m3 de purines cada año, un volumen excesivo que de ninguna manera puede ser absorbido como fertilizante por nuestra base agrícola”.

Fernando Laguna reconoció que “la gestión de purines es la máxima preocupación de la DGA” pero también explicó a las entidades que “en contra de lo manifestado por los representantes vecinales, que si bien hay zonas saturadas de nitratos donde no se podrán instalar o ampliar más granjas intensivas, quedan también zonas donde la instalación de nuevas explotaciones aún es posible y por lo tanto se va a apoyar”.
Tras estas afirmaciones, Stop Ganadería Industrial explica que “el sector va a seguir creciendo en Aragón y lo va a hacer a pesar de que existen cada día más extensas Zonas Vulnerables y Zonas Saturadas”. “Ante la gravedad de la propuesta, se recordó al director general que el purín, aplicado en cantidad excesiva o a destiempo, como desgraciadamente ocurre de forma reiterada en Aragón, se convierte en un contaminante muy potente cuyos daños en tierras y aguas costará mucho tiempo y dinero del contribuyente revertir”. Asimismo, recordaron que “la contaminación difusa está generando una afectación grave de la salud pública, al vulnerar un derecho fundamental como es el acceso a agua de consumo limpia y saludable”.

Durante la entrevista se trató también “el tema de la calidad del aire, contaminado por amoníaco, metano y óxido nitroso proveniente de las explotaciones intensivas, y que se hace irrespirable en amplias zonas de Aragón buena parte del año, afectando directamente a la calidad de vida en los pueblos”. Desde Stop Ganadería Industrial relatan que “la posición del departamento de la DGA fue expresada de manera clara: “son molestias que tenemos que asumir”.
“En este punto no nos parece aceptable la confusión entre ‘molestias’ y aire con contaminantes, por cuanto los estudios constatan de forma clara que las emisiones de las macrogranjas causan afectación a la salud pública y son difíciles de ‘asumir’, más aún cuando destruyen el potencial turístico de nuestras comarcas y contribuyen a la despoblación, puesto que nadie quiere vivir en un lugar donde el aire está contaminado”, enfatizan desde Stop Ganadería Industrial.
La Coordinadora también señala que “ante la pretensión del sector porcino, difundida repetidamente en medios, de que las cosas ‘se están haciendo bien’ en un sector ‘altamente regulado’, se impone la incómoda verdad de que -como recordaron los asistentes a la reunión- la compleja maraña de normativa superpuesta a nivel aragonés y estatal, lejos de ser garantía de protección, revela estar diseñada para hacer imposibles su cumplimiento y control”, así como que “dada la limitación de recursos para llevar a cabo esto último de manera eficaz, extremo reconocido por el director general, que indica que ‘se hace lo que se puede’, pero que como gestores se declaran impotentes ante los incumplimientos de ley por parte de ganaderos. La respuesta de las plataformas vecinales fue que si se bajan los brazos en este tema, estamos abocados al suicidio medioambiental”.
Recuerdan desde Stop Ganadería Industrial que “son muchas las voces autorizadas que desde distintos sectores de la sociedad civil, alertan del desastre ecológico al que nos enfrentamos en Aragón. Académicos, científicas y técnicos llevan tiempo proporcionando datos de los daños causados por la dimensión desproporcionada del sector ganadero industrial” en nuestro país.
“Toca ahora que políticos y gestores muestren el coraje suficiente para proponer los cambios legislativos necesarios que hagan a las empresas Integradoras responsables de los residuos que generan, como se exige por medio de los Sistemas Integrados de Gestión a todas las demás industrias en el siglo XXI. En definitiva, se trata de hacer efectiva la máxima de ‘quien contamina paga’ y no dejar en manos del ganadero la gestión de residuos de un negocio en el que no tiene capacidad alguna de repercutir unos costes medioambientales que actualmente la industria no está asumiendo como debería”, recalcan las entidades rurales.
Informa también Stop Ganadería Industrial que “la reunión concluyó con el compromiso del director general, Fernando Laguna, de atender a la petición de una más rápida y transparente información sobre nuevas concesiones y ampliaciones de granjas a todos aquellos afectados, sobre la trazabilidad de los purines producidos y la gestión de los mismos por parte de los Centros de Gestión de Estiércoles, cuya labor habrá que supervisar para garantizar su eficacia en el correcto tratamiento de los residuos ganaderos”, y que asimismo “Laguna dijo estar comprometido con el seguimiento y control estricto del nitrógeno aplicado en función de las necesidades de los cultivos, para evitar la sobrefertilización que se produce al tener que deshacerse del purín a menos de 10 kms de cada explotación”.

Finalmente, Stop Ganadería Industrial agradece “al director general, Fernando Laguna, el tiempo dedicado a escucharnos, a pesar de las profundas diferencias constatadas, y le instamos a continuar con un diálogo sereno y constructivo que incluya a todas las partes afectadas por el sector ganadero industrial”, en nuestro país.

