A la vista del anunciado parque tecnológico Distrito Aragonés de Tecnología DAT Alierta, que se ubicaría entre el campus Río Ebro y el barrio Parque Goya de la capital del país, en un espacio que contiene elementos de interés y valor ecológico y cultural, ANSAR remitió el mes pasado al Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón y al INAGA una propuesta para “la conservación de dos áreas con vegetación natural, más el eje de la acequia de Juslibol”.
La propuesta se fundamenta en que el proyecto supondrá la urbanización y transformación del suelo y su cobertura vegetal con la pérdida de su funcionalidad ecológica: infiltración del agua de lluvia, protección del suelo frente a la erosión, fijación de carbono o preservación de la biodiversidad y que el espacio alberga suelos de carácter nitrófilo y salino típicos del ambiente y la cultura ganadera del valle del Ebro, con vegetación y fauna asociada a los mismos, como es el sisallar de Salsola vermiculata, siendo el sisallo una planta especialmente adaptada al suelo y clima extremos de la depresión del Ebro, además de que la zona lleva décadas libre de agroquímicos y pesticidas, lo que le da valor en sí misma.
Por ello, ANSAR subraya “el interés de preservar estas zonas ante la pérdida de miles de hectáreas de suelo en los últimos años en Aragón y en especial en el entorno de Zaragoza por el creciente número de proyectos industriales y urbanísticos, vertederos e infraestructuras de transporte y dado que la mayor pérdida de suelo corresponde precisamente a matorrales y herbazales sobre suelos salinos y nitrófilos muy poco valorados a pesar de los servicios ecosistémicos que proporcionan”.
El DAT Alierta va a suponer “un volumen importante de edificación y urbanización de hormigón y asfalto, incrementando el efecto de isla de calor en Zaragoza, ya de por sí elevado como demuestran los estudios de la Universidad de Zaragoza, por lo que la preservación dos pequeñas parcelas del sisallar mejor conservado, más la acequia, la cual permitiría generar un bosque de ribera, contribuiría a amortiguar los efectos negativos de la urbanización del entorno”, destacan desde ANSAR, que estima que “la superficie a conservar rondaría el 13% de la pastilla de 82,5 ha que se viene publicitando”.
Hasta el momento se han inventariado en la zona un total de 137 taxones de plantas y cuatro de hongos y líquenes, al menos 129 especies (o taxones de categoría superior a la especie) distintas de invertebrados y al menos 92 de vertebrados: 86 aves, de ellas 71 especies haciendo uso del espacio, de las cuales 18 posibles nidificantes, más la presencia de tres mamíferos, dos reptiles y un anfibio. “Las zonas a conservar servirían como refugio de la fauna residente y garantizarían la conectividad ecológica para las especies migradoras”, destacan desde la entidad naturalista.
Dos especies botánicas únicas en Aragón
“Especial interés tiene la presencia de dos especies botánicas únicas en Aragón y que sólo Zaragoza tiene el privilegio de albergar y que se hallan en las zonas propuestas a conservar como Crassula tillaea y Papaver lecoqii así como Papaver pinnatifidum en las inmediaciones que podría verse afectada por los movimientos de tierras”, alertan desde ANSAR.
La entidad recuerda que “la pérdida de biodiversidad y la artificialización de suelo son dos de los límites planetarios que se han superado por la humanidad en mayor grado y que la reciente investigación Green to Grey del Norwegian Institute for Nature Research y el periódico británico The Guardian ha constatado que Europa está perdiendo zonas verdes a un ritmo equivalente a 600 campos de fútbol al día, principalmente por la urbanización y construcción de infraestructuras”.
Por todo ello, ANSAR considera que “el desarrollo tecnológico debe ser respetuoso con el medio ambiente si quiere gozar de prestigio, credibilidad y ostentar la calidad de sostenibilidad, y cumplir con los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos por las Naciones Unidas en 2015”.
Entre ellos, desde ANSAR destacan el objetivo ODS 9, sobre industria, infraestructuras e innovación, que insta “a promover tecnologías innovadoras y sostenibles e infraestructuras resilientes fundamentales para enfrentar escenarios inciertos, especialmente en casos de desastres naturales y crisis climáticas”, y el ODS 15, sobre vida en los ecosistemas terrestres, que insta “a proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar los bosques de forma sostenible, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de la diversidad biológica”.
Finalmente, ANSAR recuerda que los principios de la Estrategia de Infraestructura Verde y de la Conectividad y Restauración Ecológicas “señalan claramente la importancia de la conectividad ecológica y la renaturalización de espacios para mitigar los efectos de los eventos meteorológicos extremos y preservar la salud de las personas”, y que la ciudad de Zaragoza “debe responder a su compromiso como una de las cien ciudades inteligentes y climáticamente neutras de aquí a 2030, para lo cual trabaja la cátedra de Naturalización Urbana de UNIZAR, dentro del proyecto Horizonte Europa, en dos ejes fundamentales, precisamente la Naturalización Urbana, además de la Economía Circular”, concluyen.


