Por una conciliación corresponsable

25 junio, 2021. 12:46

He de confesar que siempre había dado por hecho que se puede hacer todo cuando tienes un hijo o hija, tener un trabajo que te gusta, un ratito diario para ti, llegar a casa, estar con tu pequeño o pequeña, disfrutar de sus cosas, sus avances, sus juegos, el baño…

Cuando somos madres y padres estamos muy ilusionados con la llegada de nuestro hijo o hija nos compenetramos bien, planificamos nuestro tiempo, disfrutamos juntos y por separado de nuestra nueva situación, pero algo pasa en un determinado momento que esa compenetración deja de existir. Cuando termina la baja y debemos decidir como organizar nuestra nueva vida.

La realidad te saluda en nada y te das cuenta de que tu hija o hijo ocupa la mayor parte de tu tiempo, que te pide estar juntos, y que tiene que ir al médico, que tiene sus actividades, que quiere bajar al parque, que deben de hacer sus deberes y que necesitan que su familia esté con ellos. Entonces sabes que no puedes llegar tarde del trabajo ni estar todo el día fuera de casa. Sabemos que existe la opción de conciliar, ¿pero existe realmente?

La pandemia ha puesto de manifiesto que dicha conciliación no existe, sin el apoyo de las abuelas y abuelos y con restricciones de aforo, reuniones… el cuidado de nuestros y nuestras peques ha resultado más difícil y ha evidenciado la necesidad de tomar medidas urgentes que garanticen que la vida familiar, personal y laboral puedan tengan un equilibrio.

Ahora, cuando las vacunas ya parece que consiguen inmunizar a la población, los casos bajan y podemos ir recuperando nuestra vida prepandemia, nos enfrentamos de nuevo al fin del cole y todo lo que eso conlleva.

¿Qué alternativas tenemos hoy en día?, la primera y más socorrida es contar con el apoyo de familiares, principalmente las abuelas, que pueden estar desde muy muy temprano por la mañana con ellos o ellas, los llevan a la piscina o el parque y les dan de comer. Esto implica, que el verano, estos abuelos lo pasen en su casa sin poder disfrutar de la libertad que tiene la disposición de tu propio tiempo, de una segunda residencia… y como mucho se van a pueblos, apartamentos de playa o montaña… junto con sus nietas y nietos, lo que hace que las madres y padres pasen la semana sin verlos y acudan los fines de semana para disfrutar un poco de los y las pequeñas.

La segunda opción es ir sorteando los campamentos de verano, que la mayor parte se contratan por semanas, su horario es reducido, son escasos y caros, por lo que muchas familias no pueden hacer frente a lo que supone que sus hijos e hijas disfruten de ellos. Hablamos, por ejemplo, de unos campamentos con horario de 9 a 13 sin comedor, y por el que podemos pagar 150 euros a la semana… Sin duda un presupuesto importante para una familia con un menor, pero que ya se hace insostenible cuando se tienen dos o más.

Cuando ninguna de las anteriores está al alcance de la familia, solo queda una tercera opción, y la legislación es clara, excedencia, reducción de jornada o con suerte, llegar a un acuerdo con la empresa para que adapte tu horario. Esta última, sin duda, sería la mejor de las medidas, pero es la menos utilizada, lamentablemente.

Si bien cuando tenemos a nuestras o nuestros peques tanto los padres como las madres dejan su trabajo con la baja de maternidad o paternidad durante los 6 primeros meses, esto cambia cuando pasa el tiempo, el % de hombres que deja aparcado su trabajo, reduce su jornada, etc.… para el cuidado de sus menores baja de manera considerable, siendo la mujer quien renuncia a su carrera profesional en beneficio de sus pequeñas y pequeños.

Entonces, ¿Cómo podemos cambiarlo? Para conseguir una conciliación familiar, necesitamos actuar de manera corresponsable, no solo entre hombres y mujeres, también debemos exigir a las administraciones públicas que actúen de la misma manera favoreciendo medidas efectivas.

Unas de esas medidas podrían ser:

Teletrabajo, Flexibilidad horaria, jornada continua por cuidado de hijos con un límite de edad, jornada intensiva de trabajo durante el verano, reducción de jornada sin reducción de salario, ayudas económicas según grado de minusvalía….

No debemos olvidar que l@s niñ@s tienen derecho a desarrollarse de manera sana, recibiendo cuidados de calidad y con el amor que sienten al tener una relación adecuada con sus padres. Los vínculos afectivos estables y seguros son un pilar importante para que l@s niñ@s crezcan adecuadamente ya que condicionan su desarrollo psíquico, social y emocional.

Este último año, desde el Ministerio de Igualdad de Irene Montero, se ha trabajado en ello iniciando proyectos que abren sendero. Depende de todos hacer el camino.

Porque una CONCILIACIÓN CORRESPONSABLE es un derecho para la familia y no debemos bajar los brazos hasta conseguirla.

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