La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha registrado, a través del Portal de Transparencia, un escrito dirigido a la Casa Real en el que se invita a la institución a "valorar la posibilidad" de suspender la visita que Felipe de Borbón y Letizia Ortiz tienen previsto llevar a cabo a los actos de conmemoración del 80 aniversario de la liberación de Mauthausen. Actos que tendrán lugar este domingo, 11 de mayo, en el memorial del campo de concentración nazi en Austria.
En la misiva, ARMH explica que "cuando en el año 1969 Juan Carlos de Borbón asumió los principios del movimiento para declararse heredero del dictador Francisco Franco aceptó como legítimas todas sus decisiones, incluida la demanda a las autoridades nazis de la deportación de miles de republicanos españoles que se encontraban al otro lado de los Pirineos y también la decisión de que los republicanos deportados a los campos nazis no pudieran regresar a su país después de haber sido liberados en Mauthausen".
"Es más, en las dos ocasiones en las que Juan Carlos de Borbón fue jefe de Estado en la dictadura por baja por enfermedad de Franco, mantuvo la misma decisión que hizo que la mayoría de esos deportados muriesen lejos de donde nacieron sin poder elegir el regreso a su país", añade la carta.
Desde ARMH consideran que "en esta fecha importante para las familias de los republicanos deportados" y para "recuperar su historia y su memoria", como es el 80 aniversario de la liberación del campo de Mauthausen, "no es el momento para que los representantes de una monarquía que sucedió sin referéndum a una dictadura invada el espacio que legítimamente pertenece a la identidad republicana de los deportados; a la de los cerca de 4.700 que murieron asesinados en los campos nazis y a los aproximadamente 5.000 que sobrevivieron y que vivieron esparcidos, en su mayoría, por países europeos".
"Jamás se interesaron por los sufrimientos que pasaron los españoles leales a la República, abandonados y olvidados"

Miguel Nogués García, nieto de Juan Antonio García Acero —deportado en Mauthausen con el número 4811 y con el 1081 en Gusen donde fue asesinado el 23 de diciembre de 1941—, considera "obscena" la visita de la Casa Real, pues "en calidad de los descendientes de su tutor, Francisco Franco, jamás se interesaron por los sufrimientos que pasaron los españoles leales a la República que han sido absolutamente abandonados y olvidados". Sobre el "olvido" del Estado español a sus deportados a campos nazis y el "borrón y cuenta nueva", ya habló Miguel Nogués con AraInfo en mayo de 2023, junto al monumento a los republicanos antifascistas ubicado en el campo de concentración austríaco.
La carta de ARMH continúa denunciando que "el mejor ejemplo del abandono" que han sufrido los deportados por parte de las instituciones de la "recuperada democracia" es que el último superviviente español republicano deportado a un campo nazi, Juan Romero, falleció en 2020 a la edad de 101 un años "y, a pesar de su longevidad, el único homenaje que se le hizo en suelo español con una representación del Estado fue de carácter póstumo".
"No se puede guardar en España silencio sobre los crímenes del franquismo y salir de las fronteras representando que han sido condenados"
Emilio Silva, presidente de la ARMH, considera que "cuando no han condenado la dictadura franquista ni todo el daño que le causó el dictador a millones de víctimas un viaje que debería ser ético se convierte en algo meramente estético". "No se puede guardar en España silencio sobre los crímenes del franquismo y salir de las fronteras representando que han sido condenados. Ese método lo estrenó Juan Carlos de Borbón el 20 de noviembre de 1978 visitando a la viuda de Manuel Azaña en México pero se ha demostrado con el paso de los años que sólo es una estrategia", critica.
Mauthausen y Gusen: dos campos sin retorno

Se estima en 199.400 el número de prisioneros y prisioneras —hombres, mujeres, niñas y niños de más de 40 naciones— que fueron recluidos en condiciones infrahumanas entre 1938 y mayo de 1945 en el campo de concentración y exterminio nazi de Mauthausen y el subcampo de Gusen. Casi la mitad, 90.000 personas, más del 12% de la población actual de Zaragoza, fueron asesinadas de las formas más salvajes por el régimen nazi.
El 6 de agosto de 1940 llegaron los 398 primeros republicanos y antifascistas del Estado español de un total de 7.533. Eran castellanos, aragoneses, catalanes, vascos, asturianos, galegos, extremeños, andaluces... Este colectivo, castigado por orden expresa de Franco en connivencia con la Alemania nazi, fue despojado de su nacionalidad e identificado con el triángulo azul que les clasificaba como apátridas sin que ningún Estado les reclamase como propios. 5.000 hallaron la muerte durante su deportación, la mayor parte en el subcampo de Gusen, situado a cinco kilómetros. Otros 457 fueron gaseados en el castillo de Hartheim; 339 fallecieron en el campo central de Mauthausen; en Styer, 58; y el resto en diferentes comandos externos.
Los supervivientes recibieron a las tropas aliadas aquel 5 de mayo de 1945 con una pancarta en la que se leía: "Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras". Este domingo, 11 de mayo, el Comité Internacional de Mauthausen (CIM) celebrará el homenaje anual a las víctimas entre las paredes del campo austríaco en una ceremonia que este año, a 80 de la liberación, lleva como lema "¿No dijimos nunca más?".

