Si ya alzaron la voz en Valdefierro y Enlaces cuando quitaron el autobús 24, merecen hoy espacio las personas usuarias habituales de las líneas 38 y 21. En Zaragoza tenemos dos recorridos que resultan agónicos a cualquier persona que los transite a diario: las eternas rutas 38 y 21. Llenas desde la segunda parada, la entrada de un carrito de bebé hace temblar a los que están abordo. No cabemos, y tampoco nos podemos bajar porque al siguiente autobús le faltan 10 minutos para llegar a la parada. ¿Qué sentido tiene quitar una ruta que funcionaba como era la 24 …


