No es extraño que desde el Partido Popular y los sectores más reaccionarios de la sociedad se intente llevar casi siempre la confrontación política a la discusión crispada, utilizando el desprestigio como arma arrojadiza, lanzando acusaciones que dejan poco espacio a la réplica y creando cortinas de humo para ocultar sus escándalos y no asumir sus propias responsabilidades políticas
