Hay que cuidar unas formas de lectura que no alimenten grandes cadenas, ni explotaciones, y que potencien un consumo consciente y transformador, que creen nuevos sujetos, nuevas realidades fuera de binomios de género, fuera de la lógica del patriarcado capitalista, fuera de la explotación despiadada del mundo
Este 8M paramos de consumir para mostrar la cara del sistema, para demostrar que no queremos seguir siendo su instrumento y para proponer la reflexión consciente sobre el modelo económico y su repercusión en nuestras vidas, apostando en respuesta por unas economías feministas...