El consenso de la COP26 celebrada en Glasgow, aunque esperado, no podía ser más decepcionante: mantener el modelo de crecimiento e inversión característico del capital fósil y en manos de los de siempre


El consenso de la COP26 celebrada en Glasgow, aunque esperado, no podía ser más decepcionante: mantener el modelo de crecimiento e inversión característico del capital fósil y en manos de los de siempre