Decía Saramago, y estoy totalmente de acuerdo con él, que "las palabras no son inocentes, ni impunes". Tampoco son neutrales. Las palabras son un importante elemento de comunicación y, por consiguiente, son fundamentales en el relato y en la comprensión de un suceso. Supongo que saben la polémica, pienso que interesadamente levantada, en torno a ese cónclave que, de la mano de un tal Pérez Reverte, quiso organizarse en Sevilla bajo el título: "1936: La guerra que todos perdimos". Es toda una muestra de utilización tendenciosa de las palabras y, por consiguiente, un ejemplo de como, unas palabras manipuladas, en …

