La inocencia de las palabras

Decía Saramago, y estoy totalmente de acuerdo con él, que "las palabras no son inocentes, ni impunes". Tampoco son neutrales. Las palabras son un importante elemento de comunicación y, por consiguiente, son fundamentales en el relato y en la comprensión de un suceso. Supongo que saben la polémica, pienso que interesadamente levantada, en torno a ese cónclave que, de la mano de un tal Pérez Reverte, quiso organizarse en Sevilla bajo el título: "1936: La guerra que todos perdimos". Es toda una muestra de utilización tendenciosa de las palabras y, por consiguiente, un ejemplo de como, unas palabras manipuladas, en …

Decía Saramago, y estoy totalmente de acuerdo con él, que "las palabras no son inocentes, ni impunes".

Tampoco son neutrales. Las palabras son un importante elemento de comunicación y, por consiguiente, son fundamentales en el relato y en la comprensión de un suceso.

Supongo que saben la polémica, pienso que interesadamente levantada, en torno a ese cónclave que, de la mano de un tal Pérez Reverte, quiso organizarse en Sevilla bajo el título: "1936: La guerra que todos perdimos".

Es toda una muestra de utilización tendenciosa de las palabras y, por consiguiente, un ejemplo de como, unas palabras manipuladas, en definitiva mal utilizadas, pueden llegar a ser un crimen de lesa verdad.

Al final, para gran enfado de sus promotores, el evento ha sido aplazado. Argumentan que ha sido por presiones de la ultraizquierda lo que, como ya sabíamos, refrenda su sentido de la verdad y la democracia. Niegan la capacidad individual, y su derecho a ir o no ir, de quienes, como Antonio Maillo, David Uclés, Paco Cerdá o Zira Box, una vez enterados/as de lo que realmente era ese congreso, decidieron no participar en él. Como “buenos demócratas” se enfadan cuando no sale adelante su propuesta.

Pero volvamos a la convocatoria ampliamente publicada y difundida. La guerra que vivió este país, provocada por una sublevación militar “no la perdimos todos”. ¿Quiere decirnos quien propone ese título para el evento que el franquismo fue un perdedor?

Personalmente creo que no es ese el objetivo. Evidentemente quienes proponen ese evento saben, perfectamente, que esa guerra provocada por el golpe de estado franquista, la perdieron las libertades y la democracia, la perdieron miles y miles de personas que, defendiendo la legitimidad vulnerada combatieron contra el ejército franquista reforzado por los nazis alemanes y los fascistas italianos.

Saben, también, que la perdieron las miles y miles de personas que les arrebataron la vida, que fueron asesinadas y abandonadas, nunca olvidadas, en miles de fosas diseminadas por barrancos, cunetas y cementerios, que la perdieron todos y todas a quienes les expoliaron su patrimonio, la perdieron los miles de bebés robados/as y la perdieron quienes quedaron sin futuro, sin horizonte, porque fueron depurados o depuradas. Igual que saben lo del exilio republicano, y lo de los campos de concentración franquistas, y lo de los 40 años de dictadura que impusieron quienes vencieron y lo de la hambruna de los años 50.

Sabiendo todo eso el intento de este congreso es una iniciativa, que como otras disfrazadas de “políticamente correctas”, busca blanquear la dictadura y alimentar esa equidistancia que invita a pasar página sin condenar el franquismo y sus crímenes. Es un burdo ejemplo de revisionismo de la historia.

El título incide en aquella historia propagada por la escuela nacionalcatólica, cimentada por el franquismo a través del miedo, el silencio y la complicidad de la iglesia, de "los dos bandos cometieron errores", la de "las dos partes cometieron crímenes y desmanes". Ese argumentario pretende llevar a la ciudadanía al simplismo reduccionista de que aquello que pasó fue "una guerra fratricida", "una pelea de dos bandos" de la que "todos fuimos culpables" y, por ello, "todos perdimos" en esa locura que fue la Guerra de España.

Eventos como este se apoyan en la denominada teoría de la equidistancia que adjudica la “culpabilidad” por igual a las dos partes enfrentadas, obviando que una fue fiel a la legalidad constitucional y la otra la sublevada.

Es, finalmente, un insulto y una provocación a las víctimas del franquismo porque equipara a víctimas con victimarios.

Aplaudo, y agradezco, el gesto de quienes decidieron no prestarse al juego y me sorprende, y decepciona, ver a algunos de quienes, así lo afirmaron, estaban decididos a participar.

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